Era inevitable escribir este post. Soy de las que va llegando fin de año y se pone a hacer balances del año transcurrido y proyectos para el año siguiente. Es más fuerte que yo :)
Llevado a este espacio, no puedo creer haberme convertido en "mamá bloguera". Nunca me imaginé con la cantidad de blogs y mamás que me encontraría, con palabras a muchas cosas que sentía y no comprendía y sin embargo hacía o intentaba hacer: crianza con apego, colecho, porteo, lactancia materna, tribu...
Inicié mi blog con el nombre de Maternarte porque quería hacer "algo" para muchas mamás primerizas, como yo, que se sintieran solas y desorientadas, como yo. Lo que no sabía es todo el bello "combo" que venía con todo eso :) muchas mamás blogueras que escribían sus propias vivencias y experiencias, como yo, que relataban sobre tantas cosas que yo sentía y en las que me sentía muy sola, y unos blogs divinos, en cuanto a estética y contenido.
Tímidamente, y sin saber muy bien en qué me metía, empecé... desde cero, ni siquiera sabía usar blogger! Aprendí de a poquito a hacer algunas cosas al blog (ligarlo con Facebook y Twitter, y esas cosas que todas uds ya saben hacer!), a escribir algunas cositas, y todo así, de a poco.
Me falta muchísimo por aprender, en cuanto a técnica, y sin duda irá cambiando el contenido, como ha ido cambiando en estos 9 meses (ya!). Vamos cambiando como personas, vamos cambiando como mamás, así que todo va cambiando.
Sintetizando, lo positivo ha sido encontrar a muchas mamás blogueras y a muchas mamás lectoras, que formamos una gran tribu, que promovemos el amor a través de la crianza con apego (que incluye porteo, colecho, lactancia), mamás con virtudes y defectos, pero con mucho amor y ganas de compartir y acompañar.
Les agradezco todo este año de compañía, de comentarios, de abrazos virtuales!
Las quiero a todas!!!!!!
Ah, y feliz 2012!
Un blog para mujeres madres. Porque el día que ellos nacen como hijos, nosotras renacemos como mujeres. Este espacio nace para compartir experiencias, informarnos, apoyarnos, sostenernos; para promover la lactancia materna, la crianza con apego, el parto respetado; porque es necesario revalorizar la función social de la maternidad pues "cuidar el vínculo mamá-bebé es cuidar la sociedad"
sábado, 31 de diciembre de 2011
jueves, 29 de diciembre de 2011
Disfrutando ser mamá 100%
Las que me conocen saben que prácticamente (es decir, en la práctica) he sido una madre sola (por ej, leer Mi maternidad y Papá está). Así que como madre sola, a cargo del hogar, de la casa y por sobre todo de mi hijo, ha sido muy duro. Trabajar fuera de casa (pocas horas, para que mi hijo no esté tan lejos de mí tanto tiempo, con la pérdida en lo económico; quiero decir, habría ganado más si hubiera trabajado más horas, pero a costa de estar muchas horas separados con mi hijo), estudiar (para progresar, la idea es tratar de ganar más dinero aún trabajando pocas horas, por la razón expresada en el paréntesis anterior; y estudiar modalidad distancia, desde mi casa, es la manera posible de hacerlo), trabajar en la casa (ya saben de qué se trata je), y cuidar, sostener, contener, estimular, abrazar, mimar y varios etc a mi hijo (mi brazos cubren varios roles ausentes).
Bueno, sabrán por la entrada Papá está justamente que ahora papá está. Sale de trabajar por las tardes, y está presente a la tarde, para jugar con nuestro hijo, cenamos juntos, está para cuando Nico se duerme, desayunamos juntos y a luego se va a trabajar (sin más detalles, por ahora). Haciendo muchos malabarismos económicos (y por razones que no van acá) hace un par de meses yo no trabajo más donde trabajaba. Y ahora hace unos días terminé con mi finales de mis estudios, así que puedo ser mamá 100% !! Puede sonar muy extraño (o no), estoy feliz, y disfrutando y aprendiendo a disfrutar del nuevo estado.
Históricamente (a algunas les habrá pasado) crecí con el discurso que "la mujer debe trabajar", "si te dedicás a tu casa y a tus hijos, te embrutecés". Las pocas veces (sobre todo cuando mi hijo era bebé chiquito y no trabajaba fuera de la casa) que estuve sin trabajar me sentía culpable, porque iba en contra del discurso aprendido.
En mi caso, se suman dos factores por los que he debido trabajar: mandatos (estos discursos que mencionaba recién) y cuestiones económicas (si bien el papá de Nico algo de plata me mandaba, cubría el costo del alquiler no más, así que imaginen).
Ahora que está él (el papá de mi hijo) que sale a trabajar (y tampoco gana tanto), he tomado la decisión por estos días de ser 100% mamá y disfrutarlo. Por supuesto, en cualquier momento tengo que volver a agarrar los libros por el estudio, pero por el momento me voy a dedicar a ser mamá 100% y a disfrutarlo!
Y el año que viene veremos cómo podemos arreglar algunas cosas... por el momento: hoy, aquí, ahora, presente... como dice una frase "el presente es un regalo".
Bueno, sabrán por la entrada Papá está justamente que ahora papá está. Sale de trabajar por las tardes, y está presente a la tarde, para jugar con nuestro hijo, cenamos juntos, está para cuando Nico se duerme, desayunamos juntos y a luego se va a trabajar (sin más detalles, por ahora). Haciendo muchos malabarismos económicos (y por razones que no van acá) hace un par de meses yo no trabajo más donde trabajaba. Y ahora hace unos días terminé con mi finales de mis estudios, así que puedo ser mamá 100% !! Puede sonar muy extraño (o no), estoy feliz, y disfrutando y aprendiendo a disfrutar del nuevo estado.
Históricamente (a algunas les habrá pasado) crecí con el discurso que "la mujer debe trabajar", "si te dedicás a tu casa y a tus hijos, te embrutecés". Las pocas veces (sobre todo cuando mi hijo era bebé chiquito y no trabajaba fuera de la casa) que estuve sin trabajar me sentía culpable, porque iba en contra del discurso aprendido.
En mi caso, se suman dos factores por los que he debido trabajar: mandatos (estos discursos que mencionaba recién) y cuestiones económicas (si bien el papá de Nico algo de plata me mandaba, cubría el costo del alquiler no más, así que imaginen).
Ahora que está él (el papá de mi hijo) que sale a trabajar (y tampoco gana tanto), he tomado la decisión por estos días de ser 100% mamá y disfrutarlo. Por supuesto, en cualquier momento tengo que volver a agarrar los libros por el estudio, pero por el momento me voy a dedicar a ser mamá 100% y a disfrutarlo!
Y el año que viene veremos cómo podemos arreglar algunas cosas... por el momento: hoy, aquí, ahora, presente... como dice una frase "el presente es un regalo".
viernes, 23 de diciembre de 2011
La soledad de las madres - 2da parte
Hace unos días que vengo con la idea de escribir esta entrada, que de algún modo la tomo como la segunda parte de una nota anterior "La soledad de las madres", en donde hablaba de la soledad cotidiana, en la casa, con los chicos, una soledad externa.
Por otra parte, no sé por qué, de algún modo empezaron a "lloverme" artículos y escritos de mamás blogueras sobre la soledad, pero la soledad más interna, esa que tiene sabor a abandono. Hace un tiempo escribí una entrada La soledad también es maltrato; casi al mismo tiempo que estaba pensando sobre el tema, Brenda del blog "Amo ser mamá" escribió Nos preparamos "realmente" para la llegada de nuestros hijos?; y luego me llega la entrada Convertirse en madre del blog de Nuria Otero Tomera. Estos últimos dos artículos hablan en general sobre la maternidad, pero la maternidad "en serio", no la maternidad de publicidad que te pinta la mamá que está feliz porque compra el cochecito, la cuna o la ropita para su bebé (que eso también es maternidad, pero la parte "rosa", como dijo Bren en su nota).
Convertirse en madre (como el título de Nuria) o nacer a la maternidad es mucho más que eso. Es un re-nacimiento de la mujer, a partir del re-encuentro con ella misma, con su historia, con sus sombras (de manera consciente o inconsciente), porque, como dice Laura Gutman, la mujer deja de ser mujer por un tiempo para ser una "mamábebé". Ya no se es una, se es "dos en uno".
A eso, sumémosle los apuros de la sociedad, para que el bebé (y la mamá) se adapte a sus tiempos: enseguida volver al trabajo, a los compromisos, a los eventos, una mamá que está inundada de hormonas de amor y de leche y de cansancio, un bebé que es pequeñito y que dentro de la panza de su mamá no conocía de tiempos ni de días ni de noches. Enseguida la mamá tiene que estar perfecta, radiante, y pronto adaptada a los tiempos de la sociedad. Enseguida el bebé tiene que aprender a "portarse bien", ser sumiso, quedar bien, no llorar, reprimir sus necesidades, en "beneficio" de la sociedad.
Y si no te adaptás... la soledad. Me llamó la atención que en los artículos mencionados más arriba (y otros más que he leído por ahí) cerca de la palabra "maternidad" aparece la palabra "soledad". Personalmente, la sufrí mucho. Cuando mi bebé nació, su papá trabajaba de día y de noche, por lo que estaba siempre sola, era invierno (y pleno auge de la gripe A) por lo que tampoco se podía salir mucho, así que la compañía más frecuente para nosotros (mi bebé y yo) eran las cuatro paredes de mi casa ("el resto del mundo", muy ocupado en "sus cosas"). Imaginarán, o sabrán por experiencia, fue durísimo.
No solamente la soledad en sí misma fue durísima, sino sentirme así. Me sentía culpable... ¿cómo podía ser, sentirme tan sola y abandonada, si en realidad estaba con mi bebé y debía estar feliz?
Y leer el libro de Laura Gutman, fue una revelación: ¡yo no era la única! ¡y era "normal" sentirse como yo me sentía! (aclaración: "normal" en los tiempos que corren, debido a la inexistencia de "tribu"). Y luego ingresé a "mi tribu virtual", donde empecé a encontrarme con otras mamás, y al leerlas continué sintiéndome más tranquila.
Retomemos. En orden "cronológico" (o lineal): cuando nació mi bebé, sentí mucha soledad; al leer a Laura Gutman descubrí que es "normal"; cuando ingresé al mundo de mamás blogueras, empecé a leer la palabra "tribu virtual" o "redes de madres 2.0"; y hasta incluso me llegó un artículo con un título que me impactó "La soledad como maltrato"...
Es duro. Es triste. Pero es real. Ser madre es lo más mágico y bendito que nos puede ocurrir en la vida, pero es muy difícil en estos tiempos, donde los tiempos los tiempos de la sociedad son muy acelerados, rígidos y hasta despiadados, y donde los tiempos de "mamábebé" se miden por los latidos del corazón al unísono, la inexistencia de días y noches, la lactancia a demanda, el dormir cuando se puede, en donde el deseo de vivir al propio ritmo tiene como precio la soledad.
Las mamás que me lean y que ya hayan pasado por esto, seguramente les resonarán mis palabras a modo de recuerdo. Y si hay alguna mamá reciente que está leyendo estas palabras, y que se está sintiendo así, bueno, que sepa que no está sola. Acá estamos las mamás de la "tribu virtual" formando una "red de madres" para sostenernos, acompañarnos y apoyarnos :)
Un abrazo maternal que proteja un poco de la soledad...
Por otra parte, no sé por qué, de algún modo empezaron a "lloverme" artículos y escritos de mamás blogueras sobre la soledad, pero la soledad más interna, esa que tiene sabor a abandono. Hace un tiempo escribí una entrada La soledad también es maltrato; casi al mismo tiempo que estaba pensando sobre el tema, Brenda del blog "Amo ser mamá" escribió Nos preparamos "realmente" para la llegada de nuestros hijos?; y luego me llega la entrada Convertirse en madre del blog de Nuria Otero Tomera. Estos últimos dos artículos hablan en general sobre la maternidad, pero la maternidad "en serio", no la maternidad de publicidad que te pinta la mamá que está feliz porque compra el cochecito, la cuna o la ropita para su bebé (que eso también es maternidad, pero la parte "rosa", como dijo Bren en su nota).
Convertirse en madre (como el título de Nuria) o nacer a la maternidad es mucho más que eso. Es un re-nacimiento de la mujer, a partir del re-encuentro con ella misma, con su historia, con sus sombras (de manera consciente o inconsciente), porque, como dice Laura Gutman, la mujer deja de ser mujer por un tiempo para ser una "mamábebé". Ya no se es una, se es "dos en uno".
A eso, sumémosle los apuros de la sociedad, para que el bebé (y la mamá) se adapte a sus tiempos: enseguida volver al trabajo, a los compromisos, a los eventos, una mamá que está inundada de hormonas de amor y de leche y de cansancio, un bebé que es pequeñito y que dentro de la panza de su mamá no conocía de tiempos ni de días ni de noches. Enseguida la mamá tiene que estar perfecta, radiante, y pronto adaptada a los tiempos de la sociedad. Enseguida el bebé tiene que aprender a "portarse bien", ser sumiso, quedar bien, no llorar, reprimir sus necesidades, en "beneficio" de la sociedad.
Y si no te adaptás... la soledad. Me llamó la atención que en los artículos mencionados más arriba (y otros más que he leído por ahí) cerca de la palabra "maternidad" aparece la palabra "soledad". Personalmente, la sufrí mucho. Cuando mi bebé nació, su papá trabajaba de día y de noche, por lo que estaba siempre sola, era invierno (y pleno auge de la gripe A) por lo que tampoco se podía salir mucho, así que la compañía más frecuente para nosotros (mi bebé y yo) eran las cuatro paredes de mi casa ("el resto del mundo", muy ocupado en "sus cosas"). Imaginarán, o sabrán por experiencia, fue durísimo.
No solamente la soledad en sí misma fue durísima, sino sentirme así. Me sentía culpable... ¿cómo podía ser, sentirme tan sola y abandonada, si en realidad estaba con mi bebé y debía estar feliz?
Y leer el libro de Laura Gutman, fue una revelación: ¡yo no era la única! ¡y era "normal" sentirse como yo me sentía! (aclaración: "normal" en los tiempos que corren, debido a la inexistencia de "tribu"). Y luego ingresé a "mi tribu virtual", donde empecé a encontrarme con otras mamás, y al leerlas continué sintiéndome más tranquila.
Retomemos. En orden "cronológico" (o lineal): cuando nació mi bebé, sentí mucha soledad; al leer a Laura Gutman descubrí que es "normal"; cuando ingresé al mundo de mamás blogueras, empecé a leer la palabra "tribu virtual" o "redes de madres 2.0"; y hasta incluso me llegó un artículo con un título que me impactó "La soledad como maltrato"...
Es duro. Es triste. Pero es real. Ser madre es lo más mágico y bendito que nos puede ocurrir en la vida, pero es muy difícil en estos tiempos, donde los tiempos los tiempos de la sociedad son muy acelerados, rígidos y hasta despiadados, y donde los tiempos de "mamábebé" se miden por los latidos del corazón al unísono, la inexistencia de días y noches, la lactancia a demanda, el dormir cuando se puede, en donde el deseo de vivir al propio ritmo tiene como precio la soledad.
Las mamás que me lean y que ya hayan pasado por esto, seguramente les resonarán mis palabras a modo de recuerdo. Y si hay alguna mamá reciente que está leyendo estas palabras, y que se está sintiendo así, bueno, que sepa que no está sola. Acá estamos las mamás de la "tribu virtual" formando una "red de madres" para sostenernos, acompañarnos y apoyarnos :)
Un abrazo maternal que proteja un poco de la soledad...
jueves, 22 de diciembre de 2011
Como AYUDAR a nuestros hijos a sentirse SEGUROS de si mismos
Desde otra perspectiva, también se habla de la crianza con respeto hacia nuestros hijos.
martes, 20 de diciembre de 2011
¿Crianza "vox populi" o crianza consciente y personal?
Con "crianza vox populi" quiero decir la crianza que "saben todos": desde el verdulero de la esquina, hasta la vecina del frente que tiene 70 años pero nunca tuvo hijos ni sobrinos. ¿Les suena? Por ejemplo: "dejalo llorar, que te toma el tiempo", "no le hagas upa, que lo malcrías", "ponele límites, sino te manipula", "dejalo llorar, que le crecen los pulmones", "¿otra vez teta? si hace dos horas tomó!", "dale teta diez minutos, que sino te agarra de chupete", "dale un chirlo (pegale) si no, no aprende", "que no duerma en tu cama, si no, no lo sacarás jamás"... ¿alguien quiere aportar? ;)
Yo creo que sí les suena. Porque todas (al principio pensé que sólo me pasaba a mí) escuchamos la misma "musiquita". Cada una y de acuerdo al humor que tengamos, re-accionamos distinto o respondemos como podemos... si es que podemos.
A eso le llamo "crianza vox populi", es la crianza arraigada en lo que llamo una sociedad "conductista" que no se pregunta por qué decimos lo que decimos o por qué hacemos lo que hacemos. Repetimos. Y me incluyo, porque yo era de las que opinaba que "los niños no deben dormir en la cama de sus padres", lo de "la teta a demanda cada tres horas y diez minutos de cada lado" me confundía, al principio (cuando empezaron) no sabía qué postura tomar respecto de los berrinches (bueno, acá mi niño ya estaba más crecido y yo estaba más informada je), etc.
Pero a pesar de la "musiquita" de las opiniones de la crianza "vox populi", mi corazón tenía su propia voz y música, y gracias a la información que empecé a buscar y encontrar (lo que no fue nada fácil) la "musiquita vox populi" empezó a sonar más bajo... eso no quiere decir que no la escuché más, las que leen con periodicidad mis entradas, saben que más de una vez me canso de esa musiquita. Tampoco voy a negar que a veces me da un poquito de miedo, porque si bien intento dentro de lo que puedo escuchar a mi corazón y así tomar las mejores decisiones posibles, todo el tiempo me estoy planteando si voy bien... Además, mamás, a uds seguro les pasa lo mismo: los chicos crecen cada día, por lo que cada día hay algo nuevo, y lo que nos sirvió hasta ayer (y costó aprender en su momento) hoy ya no sirve más...
Pero bueno, forma parte de nuestra tarea y responsabilidad como madres: hacernos cargo de nuestros hijos. Y como le dije hace poco en algún momento al papá de mi hijo (quien por distintas razones no estuvo con nosotros por mucho tiempo, ver por ej Papá está) "es importante pensar bien lo que hacemos, porque, si no hacemos una crianza consciente, ¿quién está criando a nuestro hijo?" (dije, a ver qué me contestaba). Me miró y me dijo "los otros".
Y más allá de lo que digan todos, el hijo es nuestro. Nuestras son las decisiones, los aciertos, los errores. Porque si no, estaremos repitiendo historias de otros, sobre todo, familiares (ver Cambiar la historia personal y familiar).
Yo elijo "Crianza consciente y personal"... ¿y usted? ;)
Yo creo que sí les suena. Porque todas (al principio pensé que sólo me pasaba a mí) escuchamos la misma "musiquita". Cada una y de acuerdo al humor que tengamos, re-accionamos distinto o respondemos como podemos... si es que podemos.
A eso le llamo "crianza vox populi", es la crianza arraigada en lo que llamo una sociedad "conductista" que no se pregunta por qué decimos lo que decimos o por qué hacemos lo que hacemos. Repetimos. Y me incluyo, porque yo era de las que opinaba que "los niños no deben dormir en la cama de sus padres", lo de "la teta a demanda cada tres horas y diez minutos de cada lado" me confundía, al principio (cuando empezaron) no sabía qué postura tomar respecto de los berrinches (bueno, acá mi niño ya estaba más crecido y yo estaba más informada je), etc.
Pero a pesar de la "musiquita" de las opiniones de la crianza "vox populi", mi corazón tenía su propia voz y música, y gracias a la información que empecé a buscar y encontrar (lo que no fue nada fácil) la "musiquita vox populi" empezó a sonar más bajo... eso no quiere decir que no la escuché más, las que leen con periodicidad mis entradas, saben que más de una vez me canso de esa musiquita. Tampoco voy a negar que a veces me da un poquito de miedo, porque si bien intento dentro de lo que puedo escuchar a mi corazón y así tomar las mejores decisiones posibles, todo el tiempo me estoy planteando si voy bien... Además, mamás, a uds seguro les pasa lo mismo: los chicos crecen cada día, por lo que cada día hay algo nuevo, y lo que nos sirvió hasta ayer (y costó aprender en su momento) hoy ya no sirve más...
Pero bueno, forma parte de nuestra tarea y responsabilidad como madres: hacernos cargo de nuestros hijos. Y como le dije hace poco en algún momento al papá de mi hijo (quien por distintas razones no estuvo con nosotros por mucho tiempo, ver por ej Papá está) "es importante pensar bien lo que hacemos, porque, si no hacemos una crianza consciente, ¿quién está criando a nuestro hijo?" (dije, a ver qué me contestaba). Me miró y me dijo "los otros".
Y más allá de lo que digan todos, el hijo es nuestro. Nuestras son las decisiones, los aciertos, los errores. Porque si no, estaremos repitiendo historias de otros, sobre todo, familiares (ver Cambiar la historia personal y familiar).
Yo elijo "Crianza consciente y personal"... ¿y usted? ;)
lunes, 19 de diciembre de 2011
Cambiar la historia personal y familiar
Bueno, no seamos pretenciosas :) (o sí, jeje). Hay una frase que dice que para cambiar el mundo, hay que empezar cambiando el propio hogar... a esto último me refiero.
Suelo decir que para mí tener un hijo es como un camino espiritual. Y eso no es porque mi hijo sea un Buda: es un angelito... cuando duerme :) Pasa que desde que soy madre, poco a poco, y a través de mil y un circunstancias (bueno, un millón, pero "mil y un" queda más poético) siento que se me han ido cayendo "las vendas".
No sé por qué, tal vez tenga que ver con eso que Laura Gutman dice que cuando una es madre, surgen las propias sombras... Y después que leí su libro, ni hablar. Trato de ir tomando más consciencia de mis propias sombras, de mis sufrimientos, porque son míos y no de mi hijo. Mi hijo, como cualquier ser humano, tendrá los propios, porque soy su mamá y lo amo con toda el alma, pero soy humana, y sin duda, a pesar de procurar dar lo mejor, me equivocaré.
Abrir los ojos de la mente y del corazón, tomar consciencia, despertar espiritual... se le puede dar mil nombres a la "verdad" personal. Pero como hablaba el otro día con una amiga, por más doloroso que sea (porque cada uno tiene su historia) lo importante, o mejor dicho lo sano, es que la propia sombra emerja... para que podamos llenarla de luz, verla en su plenitud, superarla y vivir una "vida nueva", por nuestros hijos.
Hace unos meses, en medio de mis circunstancias, mis estudios y mis exámenes, vengo realizando este camino. Ahora que ya rendí, es como que tengo un poco más de tiempo de pensar, de meditar, de leer (mientras sigo siendo mamá y ama de casa y cocinera y adivina y etc por supuesto!). Y como suele llamarse, "sincronicidad", por otros medios me están "llegando" videos sobre estos temas, que Laura Gutman llama "El poder del discurso materno" (en cualquier momento me compro el libro!), Alejandro Jodorowsky llama "Psicomagia" o "Psicogenealogía" (youtube está lleno de videos de él, a quien le interese puede comenzar por ej http://www.youtube.com/watch?v=Sm8xAlFF18c).
Comparto todo esto porque si bien tiene que ver con un crecimiento personal que con la maternidad, mi norte desde hace dos años y nueve meses (hoy) es mi hijo. Entonces, si alguna mamá está sintiendo la necesidad de cambiar algo en su vida, por el motivo que sea, aunque ni sepa por qué tiene esa necesidad, quizás estas palabras ayuden, o los videos, o los libros, o los autores.
Por las dudas lo digo: no soy psicóloga, ni especialista en nada en particular (soy mamá, profesora de Matemática y estudiante de Diseño de Multimedios). Solo soy una mamá que quiere aprender para crecer para cambiar :)
Abrazos maternales!
Suelo decir que para mí tener un hijo es como un camino espiritual. Y eso no es porque mi hijo sea un Buda: es un angelito... cuando duerme :) Pasa que desde que soy madre, poco a poco, y a través de mil y un circunstancias (bueno, un millón, pero "mil y un" queda más poético) siento que se me han ido cayendo "las vendas".
No sé por qué, tal vez tenga que ver con eso que Laura Gutman dice que cuando una es madre, surgen las propias sombras... Y después que leí su libro, ni hablar. Trato de ir tomando más consciencia de mis propias sombras, de mis sufrimientos, porque son míos y no de mi hijo. Mi hijo, como cualquier ser humano, tendrá los propios, porque soy su mamá y lo amo con toda el alma, pero soy humana, y sin duda, a pesar de procurar dar lo mejor, me equivocaré.
Abrir los ojos de la mente y del corazón, tomar consciencia, despertar espiritual... se le puede dar mil nombres a la "verdad" personal. Pero como hablaba el otro día con una amiga, por más doloroso que sea (porque cada uno tiene su historia) lo importante, o mejor dicho lo sano, es que la propia sombra emerja... para que podamos llenarla de luz, verla en su plenitud, superarla y vivir una "vida nueva", por nuestros hijos.
Hace unos meses, en medio de mis circunstancias, mis estudios y mis exámenes, vengo realizando este camino. Ahora que ya rendí, es como que tengo un poco más de tiempo de pensar, de meditar, de leer (mientras sigo siendo mamá y ama de casa y cocinera y adivina y etc por supuesto!). Y como suele llamarse, "sincronicidad", por otros medios me están "llegando" videos sobre estos temas, que Laura Gutman llama "El poder del discurso materno" (en cualquier momento me compro el libro!), Alejandro Jodorowsky llama "Psicomagia" o "Psicogenealogía" (youtube está lleno de videos de él, a quien le interese puede comenzar por ej http://www.youtube.com/watch?v=Sm8xAlFF18c).
Comparto todo esto porque si bien tiene que ver con un crecimiento personal que con la maternidad, mi norte desde hace dos años y nueve meses (hoy) es mi hijo. Entonces, si alguna mamá está sintiendo la necesidad de cambiar algo en su vida, por el motivo que sea, aunque ni sepa por qué tiene esa necesidad, quizás estas palabras ayuden, o los videos, o los libros, o los autores.
Por las dudas lo digo: no soy psicóloga, ni especialista en nada en particular (soy mamá, profesora de Matemática y estudiante de Diseño de Multimedios). Solo soy una mamá que quiere aprender para crecer para cambiar :)
Abrazos maternales!
martes, 13 de diciembre de 2011
Vamos a ver...
... si de a poco puedo ir poniéndome al día con todo!
He estado medio desaparecida del blog porque he estado muy ocupada. Entre otras cosas, soy mamá-estudiante, así que estaba estudiando, preparando y rindiendo finales. Ayer fue el último, y cuando terminé sentí como si un camión me hubiera pasado por encima del cansancio que tenía. Me pasa cada vez que me saco un gran peso de encima, me duele todo! Pero fue para bien, lo que rendí, aprobé (me quedó solo una para febrero, pero no me daban ni los tiempos ni la cabeza).
Ahora, a ponerme al día! Para empezar, la casa... mejor ni hablar de cómo está! a limpiar, arreglar, ordenar, muchas cosas! hasta el patio, pues ahora armamos la pelopincho (pileta de lona) y entre lluvia y frío, está bien sucia! Tengo que hacer algunos trámites, que si bien son sencillos, llevan tiempo... tengo que hacer compras (porque a pesar que "algunas cosas" han cambiado, todo lo sigo haciendo yo, o sea, no ha cambiado mucho)... Y recién ahora tengo tiempo y cabeza para empezar a pensar en las compras navideñas!!!! Este próximo viernes es el acto de fin de año de la guardería de mi niño! y esta tardecita tengo ensayo de coro de padres (para cantar en el acto), cuya participación era voluntaria (y yo no pude con mi genio y me anoté para cantar) y mañana a la tardecita ensayo para la actuación (los niños de salita de 1 y 2 años salen actuando con su mamá o papá) y eso sí era obligatorio (y si hubiera sido voluntario, también me anotaba, je). Para el jueves tengo que hacer una manualidad para llevar al jardín y que esté en el acto (algo simple, con un tacho de lo que sea, hacer una maceta con flores, pero hay que hacerlo). Y el viernes es el acto!!!! el primer acto de fin de año de mi hijo!!!! Y en algún espacio tengo que poner "escribir en el blog" y "aprender a hacer otro diseño" :) y etc, etc, etc... Me conozco, tengo todo en mi cabeza y quiero hacerlo todo junto. Entonces trato de pensar qué hacer primero, y no sé por dónde empezar, y recuerdo de un libro que una vez leí "lo urgente y lo necesario", y esto me ayuda a "ordenarme" un poco... en fin...
Mientras tanto, seguimos como se puede :) que no es poco! Por algún que otro comentario o publicación en la página de Facebook, sabrán que las sigo y las leo, pero ya de a poco volveré más al ruedo :)
Hasta la próxima!
He estado medio desaparecida del blog porque he estado muy ocupada. Entre otras cosas, soy mamá-estudiante, así que estaba estudiando, preparando y rindiendo finales. Ayer fue el último, y cuando terminé sentí como si un camión me hubiera pasado por encima del cansancio que tenía. Me pasa cada vez que me saco un gran peso de encima, me duele todo! Pero fue para bien, lo que rendí, aprobé (me quedó solo una para febrero, pero no me daban ni los tiempos ni la cabeza).
Ahora, a ponerme al día! Para empezar, la casa... mejor ni hablar de cómo está! a limpiar, arreglar, ordenar, muchas cosas! hasta el patio, pues ahora armamos la pelopincho (pileta de lona) y entre lluvia y frío, está bien sucia! Tengo que hacer algunos trámites, que si bien son sencillos, llevan tiempo... tengo que hacer compras (porque a pesar que "algunas cosas" han cambiado, todo lo sigo haciendo yo, o sea, no ha cambiado mucho)... Y recién ahora tengo tiempo y cabeza para empezar a pensar en las compras navideñas!!!! Este próximo viernes es el acto de fin de año de la guardería de mi niño! y esta tardecita tengo ensayo de coro de padres (para cantar en el acto), cuya participación era voluntaria (y yo no pude con mi genio y me anoté para cantar) y mañana a la tardecita ensayo para la actuación (los niños de salita de 1 y 2 años salen actuando con su mamá o papá) y eso sí era obligatorio (y si hubiera sido voluntario, también me anotaba, je). Para el jueves tengo que hacer una manualidad para llevar al jardín y que esté en el acto (algo simple, con un tacho de lo que sea, hacer una maceta con flores, pero hay que hacerlo). Y el viernes es el acto!!!! el primer acto de fin de año de mi hijo!!!! Y en algún espacio tengo que poner "escribir en el blog" y "aprender a hacer otro diseño" :) y etc, etc, etc... Me conozco, tengo todo en mi cabeza y quiero hacerlo todo junto. Entonces trato de pensar qué hacer primero, y no sé por dónde empezar, y recuerdo de un libro que una vez leí "lo urgente y lo necesario", y esto me ayuda a "ordenarme" un poco... en fin...
Mientras tanto, seguimos como se puede :) que no es poco! Por algún que otro comentario o publicación en la página de Facebook, sabrán que las sigo y las leo, pero ya de a poco volveré más al ruedo :)
Hasta la próxima!
viernes, 9 de diciembre de 2011
Sobre crianza en brazos, apego y otros supuestos demonios
El otro día escribí una entrada "También es violencia infantilizar a las madres", donde había bastante de catarsis en mis palabras, pero la intención era transmitir la idea plasmada allí.
Hace un momento, leí esta bellísima entrada escrita por Zarina Avila para Brenda del blog Cerquita Mío... siento que quiso decir lo mismo que yo, pero desde la serenidad :) me pareció demasiado bonito para no compartirlo.
Sobre crianza en brazos, apego y otros supuestos demonios
Por Zarina Ávila
Para Cerquita Mio
Cuando te conviertes en mamá, casi de inmediato, te das cuenta de lo mal visto que esta seguir tus sentimientos, hacerle caso a tu instinto. A las madres recientes, el resto del mundo nos ve como mujeres débiles, indefensas y torpes, que deben ser alumnas obedientes de los designios de los demás, de lo que dicen las suegras y abuelas, y hasta de lo que dice cualquier desconocido en la calle, que ni siquiera ha sido papá. Dejarte llevar por lo que te place y nace del corazón, parece ser un error. De repente, todos saben más que tú sobre criar (o más bien eso te quieren hacer creer). Y tus ganas de maternar, de abrazar, de cargar y de estar pegadita, día y noche, a ese pequeño bebé parecen diluirse en un mar de instrucciones y recomendaciones erróneas, que van en contra de las necesidades de madres y, lo que es más importante, de las necesidades de los indefensos bebés.
Para la sabiduría popular (que la mayoría de las veces es de todo, menos sabia), amar de manera incondicional, con apego y respecto, es sinónimo de malcriar. Aspectos tan naturales de la maternidad como los brazos, el colecho (dormir con los bebés), la lactancia a demanda y el respeto por los bebés como seres conscientes y de la misma categoría que los adultos, son dibujados por nuestro entorno como los demonios que nos convierten en malas mamás. Al parecer, la ecuación es sencilla: si amas mucho, eres mala mamá; si no muestras autoridad, eres mala mamá; si duermes con tu bebé, eres mala mamá; si lo cargas mucho, eres mala mamá; si lo dejas explorar "sin control", eres mala mamá. De repente la crianza se convierte en un eterno tormento, una lucha permanente entre lo que el corazón nos indica y el resto del mundo nos dice. Momentos que tendrían que ser de apoyo incondicional y soporte permanente a la madre y al bebé, se transforman en espacios para señalar y juzgar una conducta saludable y natural.
Por fortuna cada vez más voces, científicas y de la sociedad en general, se unen para reivindicar la crianza en brazos, la lactancia materna, el respeto y el apego, como las conductas naturalmente adecuadas para tener niños felices y saludables, tanto física como emocionalmente. Esos supuestos demonios que todo el mundo trata de erradicar son realmente la clave para que nuestra sociedad comiencen a ser menos violenta y más pacifica. Dejar que las madres sean madres, en todo el sentido de la palabra, disfrutando y dando rienda suelta a su instinto maternal, debería ser casi que una política de estado. Las madres no necesitamos consejos de nadie para criar. No requerimos de la opinión, ni de la sabiduría de nadie, ni de las ideas de ningún experto que ha escrito montones de libros, para saber como amar y criar adecuadamente a nuestros bebés. Solo necesitamos apoyo y auto confianza, porque el conocimiento está, naturalmente, en cada pedazo de nuestro ser, en cada una de nuestras células. Nosotras somos las expertas en todo lo que tiene que ver con este nuevo bebé. Nadie mejor que nosotras sabe que necesita y que quiere. Nadie mejor que cada madre sabe porque llora su hijo, porque necesita un beso, porque quiere teta, porque pide brazos. La madre que todas tenemos dormida, de pronto, se despierta con ímpetu, con verdadera y saludable sabiduría. Esa madre poderosa, amorosa, decidida y sabia, vive dentro de todas nosotras. Solo necesitamos que nos dejen lactar, colechar, portear, cargar y amar como nuestro corazón nos dicta a nuestros bebés. Solo necesitamos que nos dejen convivir y disfrutar con nuestros hijos, de estos supuestos demonios.
Si te gusto el articulo, podes leer mas pensamientos y experiencias de Zary en"La mama de Sara " .
También podes seguirla en Twitter @zavila
Hace un momento, leí esta bellísima entrada escrita por Zarina Avila para Brenda del blog Cerquita Mío... siento que quiso decir lo mismo que yo, pero desde la serenidad :) me pareció demasiado bonito para no compartirlo.
Sobre crianza en brazos, apego y otros supuestos demonios
Por Zarina Ávila
Para Cerquita Mio
Cuando te conviertes en mamá, casi de inmediato, te das cuenta de lo mal visto que esta seguir tus sentimientos, hacerle caso a tu instinto. A las madres recientes, el resto del mundo nos ve como mujeres débiles, indefensas y torpes, que deben ser alumnas obedientes de los designios de los demás, de lo que dicen las suegras y abuelas, y hasta de lo que dice cualquier desconocido en la calle, que ni siquiera ha sido papá. Dejarte llevar por lo que te place y nace del corazón, parece ser un error. De repente, todos saben más que tú sobre criar (o más bien eso te quieren hacer creer). Y tus ganas de maternar, de abrazar, de cargar y de estar pegadita, día y noche, a ese pequeño bebé parecen diluirse en un mar de instrucciones y recomendaciones erróneas, que van en contra de las necesidades de madres y, lo que es más importante, de las necesidades de los indefensos bebés.
Para la sabiduría popular (que la mayoría de las veces es de todo, menos sabia), amar de manera incondicional, con apego y respecto, es sinónimo de malcriar. Aspectos tan naturales de la maternidad como los brazos, el colecho (dormir con los bebés), la lactancia a demanda y el respeto por los bebés como seres conscientes y de la misma categoría que los adultos, son dibujados por nuestro entorno como los demonios que nos convierten en malas mamás. Al parecer, la ecuación es sencilla: si amas mucho, eres mala mamá; si no muestras autoridad, eres mala mamá; si duermes con tu bebé, eres mala mamá; si lo cargas mucho, eres mala mamá; si lo dejas explorar "sin control", eres mala mamá. De repente la crianza se convierte en un eterno tormento, una lucha permanente entre lo que el corazón nos indica y el resto del mundo nos dice. Momentos que tendrían que ser de apoyo incondicional y soporte permanente a la madre y al bebé, se transforman en espacios para señalar y juzgar una conducta saludable y natural.
Por fortuna cada vez más voces, científicas y de la sociedad en general, se unen para reivindicar la crianza en brazos, la lactancia materna, el respeto y el apego, como las conductas naturalmente adecuadas para tener niños felices y saludables, tanto física como emocionalmente. Esos supuestos demonios que todo el mundo trata de erradicar son realmente la clave para que nuestra sociedad comiencen a ser menos violenta y más pacifica. Dejar que las madres sean madres, en todo el sentido de la palabra, disfrutando y dando rienda suelta a su instinto maternal, debería ser casi que una política de estado. Las madres no necesitamos consejos de nadie para criar. No requerimos de la opinión, ni de la sabiduría de nadie, ni de las ideas de ningún experto que ha escrito montones de libros, para saber como amar y criar adecuadamente a nuestros bebés. Solo necesitamos apoyo y auto confianza, porque el conocimiento está, naturalmente, en cada pedazo de nuestro ser, en cada una de nuestras células. Nosotras somos las expertas en todo lo que tiene que ver con este nuevo bebé. Nadie mejor que nosotras sabe que necesita y que quiere. Nadie mejor que cada madre sabe porque llora su hijo, porque necesita un beso, porque quiere teta, porque pide brazos. La madre que todas tenemos dormida, de pronto, se despierta con ímpetu, con verdadera y saludable sabiduría. Esa madre poderosa, amorosa, decidida y sabia, vive dentro de todas nosotras. Solo necesitamos que nos dejen lactar, colechar, portear, cargar y amar como nuestro corazón nos dicta a nuestros bebés. Solo necesitamos que nos dejen convivir y disfrutar con nuestros hijos, de estos supuestos demonios.
Si te gusto el articulo, podes leer mas pensamientos y experiencias de Zary en"La mama de Sara " .
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jueves, 8 de diciembre de 2011
La maternidad invisible
Me llegó por Facebook esta nota de internet escrita por Leslie Power, Psicóloga Clínica chilena (para más información, ver Espacio Crianza). Como en otras ocasiones, hay artículos demasiado buenos (al menos para mí), imperdibles, que deberían ser más permanentes. Siento que si lo pongo en mi página de Facebook es más efímero, pues enseguida se publica algo nuevo y queda bastante más abajo ("en el olvido").
Ya he escrito anteriormente en mi blog sobre este tema (La soledad también es maltrato y La soledad de las madres), porque, más allá de cuestiones personales, pensé que era algo que me ocurría solamente a mí: la maternidad en soledad. Pero leyendo artículos como estos te das cuenta que, lamentablemente, la soledad en las madres es demasiado frecuente. Como en alguna parte dice este artículo "actualmente se valora el éxito profesional y laboral de las mujeres, pero no el éxito como madres".
Acá va el artículo
La maternidad invisible
Paola, de 38 años, se sienta en mi consulta con su hija de tres meses en brazos y de inmediato sus ojos se anclan en los míos. Ojos bordeados por la sombra negra del sueño, el cansancio y la pena. Nos miramos un rato. Se me aprieta la garganta y mis propios ojos se llenan de lágrimas. En medio del silencio, mientras nos miramos, me dice: “Gracias, ya vi que me entendiste sin necesidad de hablar”.
“Me siento sola, agotada, no doy más. No me reconozco, me siento torpe, odio mi cuerpo, vivo con hambre y sed. Tengo sueño, no doy más… voy a morir, de verdad, ¡no doy más!”. Paola llora con fuerza y habla levantando la voz.
“Me siento tan sola… ¡me aburro tanto! Jamás pensé que esto me iba a pasar, todas aman a sus hij@s, yo te juro que la amo, pero por momentos quiero que se la lleven lejos. No soporto cuando se despierta por la noche, siento justo cuando se va a despertar y me tapo los oídos para no escucharla… al final voy igual, la saco de la cuna la acuesto en mi cama y le doy pecho. Ahí las dos nos calmamos y nos dormimos. Pero después siento que estuvo mal, que quedarnos dormida juntas le va a hacer mal y va a ser muy dependiente de mi durante toda la vida, que debo aprender a educarla ahora… y yo ya no doy más”.
Un espacio de silencio y suavemente le digo: “te encuentro razón, yo estaría igual que tú. De hecho, lo he estado”. Paola con su cara, sus mocos y penas, queda detenida de nuevo en mis ojos.
Conversamos cerca de una hora y media, dio pecho entre medio, mudó a su guagua y nos despedimos con un abrazo apretado. No supe más de ella. Hasta que apareció en un Grupo de Crianza.
El puerperio que se vive durante el postnatal (5.5 meses en Chile), pero que dura alrededor de dos años, es un período clave en la vida de una mujer. Es el momento de apertura hacia la fusión emocional con el cuerpo y mente de su hij@: lo que siento, lo siente. Intuyo lo que le pasa. Es un momento de la vida, explicado por la neurociencia, que entrega al cerebro de la mujer la oportunidad de producir cambios, redefinirse, encontrar una nueva identidad. Es una oportunidad para re/narrar nuestra historia, gracias a que cada hij@ nos da pataditas justo ahí, donde nos duele. Esas pataditas nos recuerdan nuestra historia infantil, nuestr@s llantos de guagua, nuestros miedos, sensaciones de abandono, balanceos infantiles. Nos recuerdan a la mamá, al papá -si es que hubo-, a la sensación de la camita de la sala cuna, al olor de la “tía” del jardín infantil y de las colchonetas donde dormíamos la siesta.
El problema es que durante el puerperio, nadie nos mira. La mujer está sola. La propia madre en el trabajo, la hermana sobre demandada, el marido llegando tarde, como la mayoría en los tiempos que corren. Esperamos con ansias ir al pediatra para salir de la “reclusión domiciliaria” que implica estar 24/7 a cargo de nuestr@ hij@. Los 25 minutos que nos dieron, no son suficientes para llenar nuestro vacío, nuestras ansias de sentirnos acompañadas, acurrucadas, sostenidas por otr@. No importan quien, sólo importa sentirnos no cuestionadas, amparadas, queridas, bien tratadas. Mientras tanto, las demás mujeres, están trabajando, ganando bonos, nosotras… ganando llantos y mocos y a eso le sumamos la culpa de sentirnos felices cada vez que nuestro hij@ se duerme.
¿Cómo se logra el acompañamiento necesario si la maternidad es invisible a los ojos de la sociedad de hoy? Sociedad que valora y premia a la “mejor mujer empresaria”, “a la más bonita y sexy”. ¿Cuándo y cómo se valora el tiempo con lo hij@s, los besos que les damos, las tareas que hacemos con ell@s, las llevadas al doctor? ¿Alguien nos premia? ¿Salimos en las revistas por eso? De hecho, temas de maternidad en las revistas femeninas de nuestro país, me lo han dicho “sorry, no vende”. Y además pagamos cinco veces más en los sistemas de salud.
El puerperio existe aunque no se vea. El problema es que sin políticas públicas de apoyo a la lactancia, crianza, m(p)aternidades. Durante el cumplimiento de la ley de postnatal, las mujeres modernas se van a ahogar en las mareas de la maternidad, porque el mensaje fue, “sé independiente”. Tendremos mujeres angustiadas, deprimidas, apanicadas, cortando lactancias, muchas veces duras y violentas. ¿Por qué? Porque se encuentran a solas; y ningún ser humano merece soledad, menos cuando se es madre. La madre deviene madre en tanto es madre, por eso ella está naciendo y necesita de cuidados, compañía, cariños y seguridad. Exactamente lo mismo que necesita su hij@ para crecer sano.
Es crucial que existan grupos de mujeres o de crianza en cada comuna, casas abiertas para el encuentro entre madres en puerperio con sus hij@s en brazos. Para que puedan juntas acompañarse, validarse, abrazarse y llorar… Para que juntas podamos pensar como se piensa durante esta etapa de nuestras vidas, para poder ensayar nuestro poder materno, nuestra intuición, nuestro pensamiento que se aleja de lo concreto laboral. Para compartir datos, para ser escuchadas sin ser juzgadas, para hacer comunidad maternante, para ser, simplemente ¡más felices!
Les dejo una canción y no se olviden de www.espaciocrianza.cl
Ya he escrito anteriormente en mi blog sobre este tema (La soledad también es maltrato y La soledad de las madres), porque, más allá de cuestiones personales, pensé que era algo que me ocurría solamente a mí: la maternidad en soledad. Pero leyendo artículos como estos te das cuenta que, lamentablemente, la soledad en las madres es demasiado frecuente. Como en alguna parte dice este artículo "actualmente se valora el éxito profesional y laboral de las mujeres, pero no el éxito como madres".
Acá va el artículo
La maternidad invisible
Paola, de 38 años, se sienta en mi consulta con su hija de tres meses en brazos y de inmediato sus ojos se anclan en los míos. Ojos bordeados por la sombra negra del sueño, el cansancio y la pena. Nos miramos un rato. Se me aprieta la garganta y mis propios ojos se llenan de lágrimas. En medio del silencio, mientras nos miramos, me dice: “Gracias, ya vi que me entendiste sin necesidad de hablar”.
“Me siento sola, agotada, no doy más. No me reconozco, me siento torpe, odio mi cuerpo, vivo con hambre y sed. Tengo sueño, no doy más… voy a morir, de verdad, ¡no doy más!”. Paola llora con fuerza y habla levantando la voz.
“Me siento tan sola… ¡me aburro tanto! Jamás pensé que esto me iba a pasar, todas aman a sus hij@s, yo te juro que la amo, pero por momentos quiero que se la lleven lejos. No soporto cuando se despierta por la noche, siento justo cuando se va a despertar y me tapo los oídos para no escucharla… al final voy igual, la saco de la cuna la acuesto en mi cama y le doy pecho. Ahí las dos nos calmamos y nos dormimos. Pero después siento que estuvo mal, que quedarnos dormida juntas le va a hacer mal y va a ser muy dependiente de mi durante toda la vida, que debo aprender a educarla ahora… y yo ya no doy más”.
Un espacio de silencio y suavemente le digo: “te encuentro razón, yo estaría igual que tú. De hecho, lo he estado”. Paola con su cara, sus mocos y penas, queda detenida de nuevo en mis ojos.
Conversamos cerca de una hora y media, dio pecho entre medio, mudó a su guagua y nos despedimos con un abrazo apretado. No supe más de ella. Hasta que apareció en un Grupo de Crianza.
El puerperio que se vive durante el postnatal (5.5 meses en Chile), pero que dura alrededor de dos años, es un período clave en la vida de una mujer. Es el momento de apertura hacia la fusión emocional con el cuerpo y mente de su hij@: lo que siento, lo siente. Intuyo lo que le pasa. Es un momento de la vida, explicado por la neurociencia, que entrega al cerebro de la mujer la oportunidad de producir cambios, redefinirse, encontrar una nueva identidad. Es una oportunidad para re/narrar nuestra historia, gracias a que cada hij@ nos da pataditas justo ahí, donde nos duele. Esas pataditas nos recuerdan nuestra historia infantil, nuestr@s llantos de guagua, nuestros miedos, sensaciones de abandono, balanceos infantiles. Nos recuerdan a la mamá, al papá -si es que hubo-, a la sensación de la camita de la sala cuna, al olor de la “tía” del jardín infantil y de las colchonetas donde dormíamos la siesta.
El problema es que durante el puerperio, nadie nos mira. La mujer está sola. La propia madre en el trabajo, la hermana sobre demandada, el marido llegando tarde, como la mayoría en los tiempos que corren. Esperamos con ansias ir al pediatra para salir de la “reclusión domiciliaria” que implica estar 24/7 a cargo de nuestr@ hij@. Los 25 minutos que nos dieron, no son suficientes para llenar nuestro vacío, nuestras ansias de sentirnos acompañadas, acurrucadas, sostenidas por otr@. No importan quien, sólo importa sentirnos no cuestionadas, amparadas, queridas, bien tratadas. Mientras tanto, las demás mujeres, están trabajando, ganando bonos, nosotras… ganando llantos y mocos y a eso le sumamos la culpa de sentirnos felices cada vez que nuestro hij@ se duerme.
¿Cómo se logra el acompañamiento necesario si la maternidad es invisible a los ojos de la sociedad de hoy? Sociedad que valora y premia a la “mejor mujer empresaria”, “a la más bonita y sexy”. ¿Cuándo y cómo se valora el tiempo con lo hij@s, los besos que les damos, las tareas que hacemos con ell@s, las llevadas al doctor? ¿Alguien nos premia? ¿Salimos en las revistas por eso? De hecho, temas de maternidad en las revistas femeninas de nuestro país, me lo han dicho “sorry, no vende”. Y además pagamos cinco veces más en los sistemas de salud.
El puerperio existe aunque no se vea. El problema es que sin políticas públicas de apoyo a la lactancia, crianza, m(p)aternidades. Durante el cumplimiento de la ley de postnatal, las mujeres modernas se van a ahogar en las mareas de la maternidad, porque el mensaje fue, “sé independiente”. Tendremos mujeres angustiadas, deprimidas, apanicadas, cortando lactancias, muchas veces duras y violentas. ¿Por qué? Porque se encuentran a solas; y ningún ser humano merece soledad, menos cuando se es madre. La madre deviene madre en tanto es madre, por eso ella está naciendo y necesita de cuidados, compañía, cariños y seguridad. Exactamente lo mismo que necesita su hij@ para crecer sano.
Es crucial que existan grupos de mujeres o de crianza en cada comuna, casas abiertas para el encuentro entre madres en puerperio con sus hij@s en brazos. Para que puedan juntas acompañarse, validarse, abrazarse y llorar… Para que juntas podamos pensar como se piensa durante esta etapa de nuestras vidas, para poder ensayar nuestro poder materno, nuestra intuición, nuestro pensamiento que se aleja de lo concreto laboral. Para compartir datos, para ser escuchadas sin ser juzgadas, para hacer comunidad maternante, para ser, simplemente ¡más felices!
Les dejo una canción y no se olviden de www.espaciocrianza.cl
martes, 6 de diciembre de 2011
"También es violencia infantilizar a las madres"
Ando medio desaparecida de mi blog, escribiendo poco, y comentando poco en otros blogs, porque ando muy ocupada, pero esta necesidad de escribir me está ganando. No sé si sea lo prudente, tal vez debiera dejar decantar la idea y escribir más tranquila, porque, inferirán por el título, va a tener bastante de catarsis esta entrada.
Pasa que a veces me canso. Muchas veces me canso, y prefiero no escribir, pero ahora se fueron sumando situaciones (mías y ajenas), y bueno, tal vez tenga que hacerlo (escribirlo). ¿De qué me canso? De las opiniones no solicitadas, de la falta de respeto hacia las madres y sus decisiones (siempre que una las tome con amor y responsabilidad hacia sus hijos).
Leí ya no me acuerdo donde (en referencia al 25 de Noviembre, Día Internacional de la Violencia de Género) que "también es violencia infantilizar a las madres". Me parecieron tan acertadas estas palabras, tan sintéticas y tan profundas.
Que todo el mundo opine y se meta en lo que una madre hace con sus hijos, es no respetarla, y es cierto, es "infantilizarla". Porque como se suele hacer con los niños pequeños "no hagas esto así, porque está mal, hazlo así", y el pobre niño que es pequeño y piensa que el adulto se las sabe todas, hace caso. Igual ocurre con las madres que tienen sus bebés o niños pequeños: todo el mundo opina "no tienes que hacer esto así, hazlo así". Y a la madre, sobre todo primeriza y reciente, la vuelven loca (cuando lo que necesita es apoyo y sostén, no gente metida).
Digo yo, está bien que a veces las madres nos agotamos y por supuesto también nos equivocamos, pero (perdón que lo diga así) que nos convirtamos en madres no quiere decir que nos convirtamos en estúpidas (los niños pequeños tampoco lo son, porque nadie nace sabiendo). Ningún bebé viene con un manual de instrucciones bajo el brazo, y si bien las librerías e internet están lleno de libros de maternidad (y esas cosas) no existe libro que te "cante la justa" sobre cómo criar a un bebé.
Por eso, si bien cada una de las madres (y padres) buscan (o no) información, hacen lo mejor que pueden con lo que leen, investigan, les dicen, pero luego LA DECISIÓN ES DE CADA MADRE (O PADRE).
Vivimos en una sociedad bastante conductista, prepotente y violenta, en donde "el que tiene más poder" se aprovecha "del más débil". Por eso, tal vez, avalamos que a un bebé o niño (tan vulnerable) se lo golpee ("por su bien, hay que ponerle límites", y le decimos "chirlo" como un eufemismo, pero es golpearlo), pero nos horrorizamos si alguien maltrata a un perro o un caballo, o si dos hombres se agarran a trompadas en la calle. Conozco personas que me critican porque mi hijo de dos años aún duerme en mi habitación (cada uno en su cama, pero pegada una a la otra) pero ellos duermen con sus perros en sus camas. Vivimos en una sociedad en donde se trata mejor a los perros y a los gatos que a los bebés y a los niños.
Esta cuestión del colecho (dormir con tus hijos en tu cama o en una cama pegada a la tuya), porteo (hacer upa a tu bebé o niño), no es un invento de algunas madres blogueras que para no levantarse a la noche de la cama eligen dormir con sus bebés, o porque no quieren escuchar llorar a sus bebés lo tienen a upa. No.
Es cierto, hay pediatras y psicólogos (que son "profesionales", como muy bien les gusta auto-titularse) que están poniendo números y etapas a los bebés y sus madres, no vaya a ser que se salga ni por un milímetro de la norma: que el peso debe estar dentro de los percentiles correctos (no importa la carga genética que traiga el niño, o si el niño es sano), controlan que no vaya a ser que el bebé duerma en la cama de la madre (mi pediatra de los primeros meses, en cada control mensual, lo hacía), cortan lactancia a los 6 meses o al año, no vaya a ser que el chico siga tomando teta (¿y lo que dice la OMS sobre lactancia al menos hasta los dos años, lo leyeron alguna vez?), y ojo de hacerle upa cuando llora, los bebés son "malos" y "manipuladores", no traerán manual de instrucciones bajo el brazo pero se traen todas las estrategias dignas de un Gran Hermano...
Bueno, "profesionales": antes de opinar, si son tan "profesionales", INVESTIGUEN. Porque también hay otros psicólogos, pediatras, y hasta antropólogos, que sí están a favor del colecho, del porteo, y de la lactancia a demanda y "prolongada" (que de prolongada no tiene nada, si según la OMS es aconsejable hasta al menos los dos años). Porque si estos profesionales están a favor, es porque debe tener algún fundamento, ¿verdad?
Conozco dos grandes tendencias hasta ahora: gente, "profesionales" y madres que siguen los mandatos "vox populi", mitos que se han ido pasando de generación en generación, en las formas de criar a un bebé (¿alguien puede explicarme, por ejemplo, de dónde nació ese mito que "si dejás llorar al bebé, le maduran los pulmones?" nunca lo entendí), no se cuestiona, no se investiga, y se hace (no voy a negar que es lo más fácil, porque si seguís la corriente, y estás de acuerdo con todo el mundo, es probable que recibas menos críticas... o no); y la otra tendencia, de otros profesionales, de otras madres, que nos preocupamos por abrir la cabeza, escuchar al corazón, y nos animamos a vivir la maternidad de otra manera, como se llama una crianza "con apego", es una mezcla de escuchar a nuestro corazón y ver que hay pediatras y psicólogos que a través de libros y conferencias dicen "madres, no se preocupen, si piensan o sienten esto, no están locas".
No es que no cometamos errores. Los cometemos, como cualquier madre: nos cansamos, gritamos, nos enojamos, y hasta alguna que otra vez queremos salir corriendo. Y como alguna vez escuché decir a una psicopedagoga "no importa lo que hagas, tus hijos te van a pasar la factura".
La intención de esta entrada es hacer un poco de catarsis. Como escribí más arriba, de leer situaciones ajenas y con situaciones propias (la gota que rebalsó el vaso fue hace un momento: "todavía duerme con vos? qué? lo vas a tener hasta lo 20 años?!" claro, como si mi hijo a los 20 años fuera a querer dormir conmigo, lo que va a querer es dormir con cualquier mujer que se le cruce menos con su madre!).
Pero también es ver si llega a algún lado que haya un poco más de respeto. Gente, "profesionales", vecinos, abuelas, suegras, tías, etc: respeten nuestras decisiones como madre. Si no nos respetan, si nos infantilizan tratándonos como tontas, eso es violencia, como si nos pegaran una trompada en nuestro centro materno.
Simplemente a modo de ejemplo, voy a poner dos videos, uno de una Psicóloga Clínica chilena y otro de un Pediatra (títulos con mayúsculas, para aquellos a quienes les interese), que son profesionales universitarios y defienden el colecho, la lactancia y el porteo.
Psicóloga Clínica Leslie Power, pueden conocer algo de ella en Espacio Crianza
Pediatra Carlos González, también si quieren saber más, tiene libros editados y googleen :)
Pasa que a veces me canso. Muchas veces me canso, y prefiero no escribir, pero ahora se fueron sumando situaciones (mías y ajenas), y bueno, tal vez tenga que hacerlo (escribirlo). ¿De qué me canso? De las opiniones no solicitadas, de la falta de respeto hacia las madres y sus decisiones (siempre que una las tome con amor y responsabilidad hacia sus hijos).
Leí ya no me acuerdo donde (en referencia al 25 de Noviembre, Día Internacional de la Violencia de Género) que "también es violencia infantilizar a las madres". Me parecieron tan acertadas estas palabras, tan sintéticas y tan profundas.
Que todo el mundo opine y se meta en lo que una madre hace con sus hijos, es no respetarla, y es cierto, es "infantilizarla". Porque como se suele hacer con los niños pequeños "no hagas esto así, porque está mal, hazlo así", y el pobre niño que es pequeño y piensa que el adulto se las sabe todas, hace caso. Igual ocurre con las madres que tienen sus bebés o niños pequeños: todo el mundo opina "no tienes que hacer esto así, hazlo así". Y a la madre, sobre todo primeriza y reciente, la vuelven loca (cuando lo que necesita es apoyo y sostén, no gente metida).
Digo yo, está bien que a veces las madres nos agotamos y por supuesto también nos equivocamos, pero (perdón que lo diga así) que nos convirtamos en madres no quiere decir que nos convirtamos en estúpidas (los niños pequeños tampoco lo son, porque nadie nace sabiendo). Ningún bebé viene con un manual de instrucciones bajo el brazo, y si bien las librerías e internet están lleno de libros de maternidad (y esas cosas) no existe libro que te "cante la justa" sobre cómo criar a un bebé.
Por eso, si bien cada una de las madres (y padres) buscan (o no) información, hacen lo mejor que pueden con lo que leen, investigan, les dicen, pero luego LA DECISIÓN ES DE CADA MADRE (O PADRE).
Vivimos en una sociedad bastante conductista, prepotente y violenta, en donde "el que tiene más poder" se aprovecha "del más débil". Por eso, tal vez, avalamos que a un bebé o niño (tan vulnerable) se lo golpee ("por su bien, hay que ponerle límites", y le decimos "chirlo" como un eufemismo, pero es golpearlo), pero nos horrorizamos si alguien maltrata a un perro o un caballo, o si dos hombres se agarran a trompadas en la calle. Conozco personas que me critican porque mi hijo de dos años aún duerme en mi habitación (cada uno en su cama, pero pegada una a la otra) pero ellos duermen con sus perros en sus camas. Vivimos en una sociedad en donde se trata mejor a los perros y a los gatos que a los bebés y a los niños.
Esta cuestión del colecho (dormir con tus hijos en tu cama o en una cama pegada a la tuya), porteo (hacer upa a tu bebé o niño), no es un invento de algunas madres blogueras que para no levantarse a la noche de la cama eligen dormir con sus bebés, o porque no quieren escuchar llorar a sus bebés lo tienen a upa. No.
Es cierto, hay pediatras y psicólogos (que son "profesionales", como muy bien les gusta auto-titularse) que están poniendo números y etapas a los bebés y sus madres, no vaya a ser que se salga ni por un milímetro de la norma: que el peso debe estar dentro de los percentiles correctos (no importa la carga genética que traiga el niño, o si el niño es sano), controlan que no vaya a ser que el bebé duerma en la cama de la madre (mi pediatra de los primeros meses, en cada control mensual, lo hacía), cortan lactancia a los 6 meses o al año, no vaya a ser que el chico siga tomando teta (¿y lo que dice la OMS sobre lactancia al menos hasta los dos años, lo leyeron alguna vez?), y ojo de hacerle upa cuando llora, los bebés son "malos" y "manipuladores", no traerán manual de instrucciones bajo el brazo pero se traen todas las estrategias dignas de un Gran Hermano...
Bueno, "profesionales": antes de opinar, si son tan "profesionales", INVESTIGUEN. Porque también hay otros psicólogos, pediatras, y hasta antropólogos, que sí están a favor del colecho, del porteo, y de la lactancia a demanda y "prolongada" (que de prolongada no tiene nada, si según la OMS es aconsejable hasta al menos los dos años). Porque si estos profesionales están a favor, es porque debe tener algún fundamento, ¿verdad?
Conozco dos grandes tendencias hasta ahora: gente, "profesionales" y madres que siguen los mandatos "vox populi", mitos que se han ido pasando de generación en generación, en las formas de criar a un bebé (¿alguien puede explicarme, por ejemplo, de dónde nació ese mito que "si dejás llorar al bebé, le maduran los pulmones?" nunca lo entendí), no se cuestiona, no se investiga, y se hace (no voy a negar que es lo más fácil, porque si seguís la corriente, y estás de acuerdo con todo el mundo, es probable que recibas menos críticas... o no); y la otra tendencia, de otros profesionales, de otras madres, que nos preocupamos por abrir la cabeza, escuchar al corazón, y nos animamos a vivir la maternidad de otra manera, como se llama una crianza "con apego", es una mezcla de escuchar a nuestro corazón y ver que hay pediatras y psicólogos que a través de libros y conferencias dicen "madres, no se preocupen, si piensan o sienten esto, no están locas".
No es que no cometamos errores. Los cometemos, como cualquier madre: nos cansamos, gritamos, nos enojamos, y hasta alguna que otra vez queremos salir corriendo. Y como alguna vez escuché decir a una psicopedagoga "no importa lo que hagas, tus hijos te van a pasar la factura".
La intención de esta entrada es hacer un poco de catarsis. Como escribí más arriba, de leer situaciones ajenas y con situaciones propias (la gota que rebalsó el vaso fue hace un momento: "todavía duerme con vos? qué? lo vas a tener hasta lo 20 años?!" claro, como si mi hijo a los 20 años fuera a querer dormir conmigo, lo que va a querer es dormir con cualquier mujer que se le cruce menos con su madre!).
Pero también es ver si llega a algún lado que haya un poco más de respeto. Gente, "profesionales", vecinos, abuelas, suegras, tías, etc: respeten nuestras decisiones como madre. Si no nos respetan, si nos infantilizan tratándonos como tontas, eso es violencia, como si nos pegaran una trompada en nuestro centro materno.
Simplemente a modo de ejemplo, voy a poner dos videos, uno de una Psicóloga Clínica chilena y otro de un Pediatra (títulos con mayúsculas, para aquellos a quienes les interese), que son profesionales universitarios y defienden el colecho, la lactancia y el porteo.
Psicóloga Clínica Leslie Power, pueden conocer algo de ella en Espacio Crianza
Pediatra Carlos González, también si quieren saber más, tiene libros editados y googleen :)
jueves, 1 de diciembre de 2011
La primera vez
Nadie nunca me había contado cómo era. Nunca. Nadie. Como esos grandes secretos, que todos callan, pero todos hacen.
Y entonces, sin quererlo, llegó el momento. Ya no podía más. Me moría de ganas. Me dolía de tantas ganas que tenía. Pero, ¿cómo hacer? Hacía rato que no me encontraba en una encrucijada, la super-mujer-que-puede-todo, y resulta que no sé cómo resolver esto.
Se me ocurre una idea, pero no sé si es lo "socialmente correcto". Nunca nadie me había contado algo así, nunca, y "a mí se me ocurrió", pero no sé si estará mal...
Pero dadas las circunstancias, no tengo alternativa. Miro a mi bebé recién nacido, que llora si lo dejo en su cuna o en el cochecito, y miro la puerta del baño, que está a tres metros, y parece que estuviera a mil kilómetros!
Siento que no puedo ir al baño dejando a mi bebé chiquito llorando en la cuna o en el cochecito, pero yo no puedo más de las ganas de ir al baño. Así que "se me ocurre" la genial idea de hacerle upa e ir así al baño!
Sssssíííííííííí!!!!!!! Así puedo ir, llego a tiempo, y mi bebé tranquilo a upa! No sé qué opinarán los demás si llegan a saberlo, pero yo pude calmar mi necesidad fisiológica y mi bebé tranquilo a upa! dos misiones cumplidas al precio de una!
Tanto lío, tanta historia, tanta "culpa" por anticipado... y después te enterás que la mayoría de las madres de niños pequeños van al baño y hasta se bañan con la puerta abierta!
Quise ponerle un poco de humor a la situación. Pasa que ayer, Louma de Amor Maternal hizo una pregunta en su página de Facebook, algo así como "¿hace cuánto que van al baño con la puerta abierta?" y yo me empecé a reír a las carcajadas. Mi respuesta fue "dos años y ocho meses, desde que nació mi hijo, por supuesto :)"
En serio, me acuerdo que los primeros días luego del parto, estuve en la casa de mis padres, porque había tenido cesárea y el papá de mi hijo trabajaba de noche, entonces no estaba en la hora "más crítica" (y menos mal, porque si hubiera estado sola las dos primeras noches, no sé qué hacía! Después no me quedó otra que acostumbrarme, siempre estuve sola)
Cuando volví a mi casa con mi bebé, pequeñito, de días, realmente me pasó algo así como la historia de arriba... no daba más de las ganas de ir al baño, estaba sola, y él lloraba si lo dejaba solito... y pensaba, y pensaba, y dije "bueno, otra no hay", así que con el niño a upa me fui al baño.
Después, siempre estaba sola, así que con él (que por más chiquitos que sean hay cosas que empiezan a entender), para ser más "prolija" ("correcta"), lo ponía en el cochecito y entrábamos los dos al baño, entonces él me veía y estaba tranquilo... luego termina siendo un hábito a tal punto, que ir al baño con la puerta abierta ya pasa a ser lo normal :)
Desde que él empezó a caminar, dejo la puerta abierta y él me acompaña, trae sus juguetes, o me abraza, o se sienta en su "pelela" que hasta ahora sigue siendo un adorno más del baño.
Cuánto cambia la vida, verdad? Y cuántas cosas que una antes ni se imaginaba empiezan a ser una nueva costumbre!
Vida de madre, "caóticamente" hermosa, como dice una publicidad en mi país!
PD: últimamente estoy medio desaparecida del blog, pasa que ando muy ocupada con varias cosas, porque, además de todo, también soy "mamá-estudiante" y estoy rindiendo finales. Ya volveré a seguir escribiendo! tengo algunas ideas pero poco tiempo!
Y entonces, sin quererlo, llegó el momento. Ya no podía más. Me moría de ganas. Me dolía de tantas ganas que tenía. Pero, ¿cómo hacer? Hacía rato que no me encontraba en una encrucijada, la super-mujer-que-puede-todo, y resulta que no sé cómo resolver esto.
Se me ocurre una idea, pero no sé si es lo "socialmente correcto". Nunca nadie me había contado algo así, nunca, y "a mí se me ocurrió", pero no sé si estará mal...
Pero dadas las circunstancias, no tengo alternativa. Miro a mi bebé recién nacido, que llora si lo dejo en su cuna o en el cochecito, y miro la puerta del baño, que está a tres metros, y parece que estuviera a mil kilómetros!
Siento que no puedo ir al baño dejando a mi bebé chiquito llorando en la cuna o en el cochecito, pero yo no puedo más de las ganas de ir al baño. Así que "se me ocurre" la genial idea de hacerle upa e ir así al baño!
Sssssíííííííííí!!!!!!! Así puedo ir, llego a tiempo, y mi bebé tranquilo a upa! No sé qué opinarán los demás si llegan a saberlo, pero yo pude calmar mi necesidad fisiológica y mi bebé tranquilo a upa! dos misiones cumplidas al precio de una!
Tanto lío, tanta historia, tanta "culpa" por anticipado... y después te enterás que la mayoría de las madres de niños pequeños van al baño y hasta se bañan con la puerta abierta!
Quise ponerle un poco de humor a la situación. Pasa que ayer, Louma de Amor Maternal hizo una pregunta en su página de Facebook, algo así como "¿hace cuánto que van al baño con la puerta abierta?" y yo me empecé a reír a las carcajadas. Mi respuesta fue "dos años y ocho meses, desde que nació mi hijo, por supuesto :)"
En serio, me acuerdo que los primeros días luego del parto, estuve en la casa de mis padres, porque había tenido cesárea y el papá de mi hijo trabajaba de noche, entonces no estaba en la hora "más crítica" (y menos mal, porque si hubiera estado sola las dos primeras noches, no sé qué hacía! Después no me quedó otra que acostumbrarme, siempre estuve sola)
Cuando volví a mi casa con mi bebé, pequeñito, de días, realmente me pasó algo así como la historia de arriba... no daba más de las ganas de ir al baño, estaba sola, y él lloraba si lo dejaba solito... y pensaba, y pensaba, y dije "bueno, otra no hay", así que con el niño a upa me fui al baño.
Después, siempre estaba sola, así que con él (que por más chiquitos que sean hay cosas que empiezan a entender), para ser más "prolija" ("correcta"), lo ponía en el cochecito y entrábamos los dos al baño, entonces él me veía y estaba tranquilo... luego termina siendo un hábito a tal punto, que ir al baño con la puerta abierta ya pasa a ser lo normal :)
Desde que él empezó a caminar, dejo la puerta abierta y él me acompaña, trae sus juguetes, o me abraza, o se sienta en su "pelela" que hasta ahora sigue siendo un adorno más del baño.
Cuánto cambia la vida, verdad? Y cuántas cosas que una antes ni se imaginaba empiezan a ser una nueva costumbre!
Vida de madre, "caóticamente" hermosa, como dice una publicidad en mi país!
PD: últimamente estoy medio desaparecida del blog, pasa que ando muy ocupada con varias cosas, porque, además de todo, también soy "mamá-estudiante" y estoy rindiendo finales. Ya volveré a seguir escribiendo! tengo algunas ideas pero poco tiempo!
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