En las últimas semanas se me ha vuelto bastante difícil escribir alguna entrada, pues he estado muy ocupada. A tal punto que hace un mes mi blog cumplió tres meses de nacido, yo quería escribir algo sobre eso, y no pude. Ayer, mi blog cumplió cuatro meses, y tengo pendiente escribir algo. Pasa que me he dedicado a ponerme al día leyendo otros blogs (no quiero ni puedo perderme de leerlos, me gusta seguirlos!), paseando por Twitter y por la página de Facebook. Y me estoy encontrando con cosas que me están horrorizando (en sentido positivo, ese horror que no paraliza sino que lleva a querer revolucionar la situación), sobre lo que escribí en mi entrada anterior "¿Hacia dónde vamos a terminar como humanidad?" (que escribí hace un par de horas) y ahora mismo, igual.
Y es que me llena de impotencia cómo hay tanta información que confunde a las futuras mamás o a las mamás recientes. Será que alguna vez una misma estuvo tan desorientada, tan desinformada, y ver que hay tantas personas y empresas metiéndose en la crianza, en la maternidad, opinando sin fundamento o simplemente interesados en algún rédito económico.
Mamás blogueras, tenemos mucha tarea por delante. En parte mi blog nació con la intención de informar para que luego las madres tomen sus propias decisiones (como en mi entrada anterior a la anterior "Crianza con Apego vs Conductismo"), que si van a decidir una forma de criar, que sepan los fundamentos, y no simplemente "ah, es que lo dice la abuela, o la vecina, o fulanita" (por más bienintencionado que sea, el hijo es nuestro, no de ellas). O cuando "el" pediatra le dice a una mamá reciente que su leche no tiene suficientes nutrientes, descalificándola, despreciándola en su ser madre, y que tiene que darle leche de fórmula (y la parte que no cuenta es cómo este laboratorio le paga el congreso o unas minivacaciones). O cuando la empresa de leche de fórmula, cuya única tarea es fabricar leche, se dedica a dar consejos a los padres sobre cómo criar a sus hijos... BASTA!!!!!
He visto videos espantosos, donde muestran sobre el Método Estivill, o una inglesa (que no es madre) también "enseñando" a unos padres (cobrándoles una gran suma de dinero) cómo dejar llorar a sus hijos... y ver, horrorizada, cómo estos padres también lloran al escuchar llorar a sus hijos. O recién, que acabo de leer del blog "Mimos y Tetas" sobre este tema, leer sobre unos padres desorientados que no saben si está bien dejar llorar a su bebé de diez días, porque la pediatra (otra!) les ha dicho que lo dejen llorar... BASTA!!!!!
Lo vuelvo a repetir, mamás blogueras, tenemos mucha tarea por delante. Insistiré mil veces con mi casi adoptado slogan "cuidar el vínculo mamá-bebé es cuidar la sociedad".
Si tenemos alguna duda sobre cómo criar a nuestros hijos, busquemos información hasta que encontremos algo que nos convenza. Personalmente, hasta que llegué hace cuatro meses a esta cibertribu, hacía las cosas a contramano de lo que me decían y los otros opinaban, y con mucha culpa. Y una de las cosas sobre las que quiero escribir (apenas pueda) por el cumplemes del blog es que desde que conocí esta red de madres SIENTO MUCHA PAZ, porque ahora sé que todo lo que hice, a pesar de las críticas, lo hice bien, que lo mío simplemente no entra en el "color" del conductismo sino de la crianza con apego, y que no soy la única.
Así que, mamás blogueras, a seguir con todo, si ya algunas han conseguido editar un libro, vamos bien... continuemos con la "lucha", con la promoción y difusión de las cosas en las que creemos, que el océano está compuesto de muchas gotas...
Un abrazo a todas!!!!!
La entrada imperdible que leí en "Mimos y Tetas" la pueden leer (y deben leerla) en
http://mimosytta.wordpress.com/2011/07/31/%C2%BFincluirias-esa-foto-en-su-album-de-recuerdos/
Un blog para mujeres madres. Porque el día que ellos nacen como hijos, nosotras renacemos como mujeres. Este espacio nace para compartir experiencias, informarnos, apoyarnos, sostenernos; para promover la lactancia materna, la crianza con apego, el parto respetado; porque es necesario revalorizar la función social de la maternidad pues "cuidar el vínculo mamá-bebé es cuidar la sociedad"
domingo, 31 de julio de 2011
¿Hacia dónde vamos a terminar como humanidad?
Ya no sé cuántas veces he escrito que en cualquier momento adopto como slogan "cuidar el vínculo mamá-bebé es cuidar la sociedad". Muchas otras veces he destacado la labor de las mamás blogueras que me he cruzado desde que ingresé a este mundo, que difunden y promocionan la crianza con apego, la lactancia materna, el upa, el colecho, entre otros temas.
Muchas veces he leído entradas interesantísimas de otras mamás blogueras, que hacen un profundo análisis de la sociedad, de que, con la movida del feminismo por los años 70, en la lucha por la igualdad con el hombre, nos hemos ido al otro extremo, y las mujeres nos hemos desconectado de lo que nos hace mujer: ser madres. Y por eso esta sociedad, también muy teñida de conductismo, todavía en gran porcentaje alaba mamaderas, cunas y habitaciones para que los bebés duerman solos. Pues en la igualdad de hombres y mujeres, con la mujer teniendo que salir a trabajar y competir en el mercado laboral, la disponibilidad completa hacia nuestros bebés pasa a un segundo plano.
Por eso, así como en algún momento un ministro español propuso la escolarización obligatoria desde que el bebé nace para que las madres, en su igualdad con los hombres, puedan salir a trabajar "tranquilas", también se van creando, inventando, diseñando, distintos artilugios para que los bebés sean independientes lo antes posible.
Mi hijo tiene dos años y cuatro meses, y desde hace un tiempo (por distintas circunstancias, que ya he contado en otras entradas) toma mamadera. (Ojalá hubiera yo descubierto esta cibertribu antes, hubiera encontrado ayuda y técnicas concretas para poder continuar amamantando, como quise desde el embarazo, pero no pudo ser). La cuestión es que desde que él toma mamadera, siempre se la he dado yo. Sabe tomarla solo, pero para los dos es un hermoso rito, aún al día de hoy, que él la toma a upa mío, y nos abrazamos, y nos acariciamos, como si fuera la teta. Me pide "leche", yo traigo la mamadera, y a él se le dibuja una sonrisa de oreja a oreja, nos ponemos cómodos en la cama, él a upa mío, y nos acariciamos mientras él toma la leche. Imaginarán las críticas "oh, pero debería tomar solo!", o "oh, pero tiene que acostumbrarse a que se la dé cualquiera!" ... como si el chico fuera un objeto para que esté de brazos en brazos (aclaración: por supuesto que otras personas pueden hacer upa a nuestros hijos, pero el lugar sagrado para cualquier bebé son los brazos de su madre)...
Contado esto, pueden imaginar para mí el horror que fue leer esta nota, sobre que se inventó un "brazo mecánico" para que la madre no tenga que perder tiempo dando la mamadera a su hijo...

A un bebé no sólo hay que alimentarlo de comida, hay que nutrirlo de afecto, de contención, de brazos, de amor... Se ve que los señores que inventaron este artilugio nunca han conocido de la experiencia que hace muchos años en un laboratorio se experimentó en monos el vínculo mamá bebé. Este video está con audio en inglés, pero creo que no hace falta comprender el idioma para entender la idea. Harlow fue un señor que quiso saber cómo y cuánto influía en un bebé el contacto con su madre, y por suerte experimentó con monos. Aunque sea con un monito, y no con un bebé real, da mucha tristeza verlo.
http://www.youtube.com/watch?v=X_Nna5Fh6-E
Ahora pregunto yo... ¿no hay demasiado parecido entre este "invento revolucionario" de un brazo mecánico para que la madre no pierda tiempo dando la mamadera, y la mamá mona de metal que sólo tenía una mamadera para ofrecer al monito? ¿Hacia dónde vamos como humanidad si este invento prospera y se masifica? Admiro la gente creativa e inventora, pero este invento me da escalofríos...
Sobre este tema empecé a horrorizarme cuando Louma lo contó, también horrorizada, en una entrada de su blog http://www.amormaternal.com/2011/07/momfeed.html
Muchas veces he leído entradas interesantísimas de otras mamás blogueras, que hacen un profundo análisis de la sociedad, de que, con la movida del feminismo por los años 70, en la lucha por la igualdad con el hombre, nos hemos ido al otro extremo, y las mujeres nos hemos desconectado de lo que nos hace mujer: ser madres. Y por eso esta sociedad, también muy teñida de conductismo, todavía en gran porcentaje alaba mamaderas, cunas y habitaciones para que los bebés duerman solos. Pues en la igualdad de hombres y mujeres, con la mujer teniendo que salir a trabajar y competir en el mercado laboral, la disponibilidad completa hacia nuestros bebés pasa a un segundo plano.
Por eso, así como en algún momento un ministro español propuso la escolarización obligatoria desde que el bebé nace para que las madres, en su igualdad con los hombres, puedan salir a trabajar "tranquilas", también se van creando, inventando, diseñando, distintos artilugios para que los bebés sean independientes lo antes posible.
Mi hijo tiene dos años y cuatro meses, y desde hace un tiempo (por distintas circunstancias, que ya he contado en otras entradas) toma mamadera. (Ojalá hubiera yo descubierto esta cibertribu antes, hubiera encontrado ayuda y técnicas concretas para poder continuar amamantando, como quise desde el embarazo, pero no pudo ser). La cuestión es que desde que él toma mamadera, siempre se la he dado yo. Sabe tomarla solo, pero para los dos es un hermoso rito, aún al día de hoy, que él la toma a upa mío, y nos abrazamos, y nos acariciamos, como si fuera la teta. Me pide "leche", yo traigo la mamadera, y a él se le dibuja una sonrisa de oreja a oreja, nos ponemos cómodos en la cama, él a upa mío, y nos acariciamos mientras él toma la leche. Imaginarán las críticas "oh, pero debería tomar solo!", o "oh, pero tiene que acostumbrarse a que se la dé cualquiera!" ... como si el chico fuera un objeto para que esté de brazos en brazos (aclaración: por supuesto que otras personas pueden hacer upa a nuestros hijos, pero el lugar sagrado para cualquier bebé son los brazos de su madre)...
Contado esto, pueden imaginar para mí el horror que fue leer esta nota, sobre que se inventó un "brazo mecánico" para que la madre no tenga que perder tiempo dando la mamadera a su hijo...

A un bebé no sólo hay que alimentarlo de comida, hay que nutrirlo de afecto, de contención, de brazos, de amor... Se ve que los señores que inventaron este artilugio nunca han conocido de la experiencia que hace muchos años en un laboratorio se experimentó en monos el vínculo mamá bebé. Este video está con audio en inglés, pero creo que no hace falta comprender el idioma para entender la idea. Harlow fue un señor que quiso saber cómo y cuánto influía en un bebé el contacto con su madre, y por suerte experimentó con monos. Aunque sea con un monito, y no con un bebé real, da mucha tristeza verlo.
http://www.youtube.com/watch?v=X_Nna5Fh6-E
Ahora pregunto yo... ¿no hay demasiado parecido entre este "invento revolucionario" de un brazo mecánico para que la madre no pierda tiempo dando la mamadera, y la mamá mona de metal que sólo tenía una mamadera para ofrecer al monito? ¿Hacia dónde vamos como humanidad si este invento prospera y se masifica? Admiro la gente creativa e inventora, pero este invento me da escalofríos...
Sobre este tema empecé a horrorizarme cuando Louma lo contó, también horrorizada, en una entrada de su blog http://www.amormaternal.com/2011/07/momfeed.html
sábado, 23 de julio de 2011
Crianza con apego vs Conductismo
Como madre primeriza, inauguré mi maternidad llena de miedos, inseguridades, opiniones... junto a lo que decía el corazón, pobre, que a veces se desorientaba más que yo...
Como madre desinformada, fui haciendo lo que pude, llena de críticas, y por lo tanto llena de culpas: hacía upa, cuando se suponía que tenía que dejar llorando en el cochecito o en la cuna; dormía con mi bebé en la cuna ("colechaba", ni sabía que existía la palabra); mi hijo es muy "mamero" y yo no hago nada contra eso, etc, etc, etc...
Empecé este blog porque por un lado necesitaba hacer catarsis, pero por otro lado necesitaba volcar la experiencia, sobre un montón de cuestiones, sobre todo para las futuras mamás, o para las recientes madres, para que no tengan que "pasar por lo mismo que una".
Por eso, cuando alguien me escribe un "gracias" porque al leer una entrada mía se siente más aliviada porque no es la única, de algún modo pienso "bueno, misión cumplida"... no se trata que ando diciendo lo que está bien o lo que está mal, se trata que, como muchas mamás blogueras que leo, promuevo la crianza con apego, en medio que un mundo todavía bastante teñido de conductismo... lo cual lleva a muchas críticas de esta nueva maternidad.
No voy a negarlo, yo hacía las cosas como me salían, leyendo los blogs cuando comencé con el mío ví que lo que hacía (porque me dictaba el corazón) era "crianza con apego" (como "colecho", palabras que no sabía que existían).
Entonces, me puse a pensar, ¿qué es "lo otro"? Eso del "método Estivill" (dejar al niño llorar hasta que se duerma), eso de "no hacer upa, que se malcría", eso de "es demasiado mamero, no le prestes atención, que llore", eso de "poner límites"... Eso de "acción" para conseguir una "reacción", eso de "estímulo" para tener una "respuesta": Conductismo.
Soy docente, tengo algunos poquísimos estudios sobre Psicología, y he leído sobre el "Conductismo", corriente que estudié como una teoría psicológica entre tantas. Y me acordé del perro de Pavlov (a uno que mediante estímulo-respuesta, cada vez que se tocaba una campanita le daban un pedazo de carne, y luego bastaba tocar la campanita para que el perro salivara). Fue una corriente que se investigó y se difundió a mediados del siglo pasado (dicho de esta manera con todo el doble sentido!) por 1950.
Como persona, como docente, lo veo como un método de adiestramiento. Buscando obtener una respuesta determinada, se ofrece un estímulo determinado (como el perro de Pavlov). Luego apareció un concepto que lo reforzaría, "recompensa" (si la respuesta era la esperada) o "refuerzo", si no se conseguía el objetivo esperado, pues sí o sí había que conseguir esa respuesta.
Nunca me gustó este método. Porque a pesar de que soy profesora de Matemática, desde siempre he amado la creatividad, la manera novedosa y original de hacer las cosas. Soy docente de una ciencia dura, que se enseña muy mal, de manera conductista (justamente), donde normalmente se muestra una manera de hacer las cosas. Por eso mis alumnos se ríen cuando les digo que la Matemática es como un juego, donde hay reglas (propiedades, leyes, teoremas) que hay que respetar y luego, a jugar: un ejercicio, un problema puede resolverse de maneras diferentes mientras respetes las reglas del juego, como cualquier juego, o como en la vida...
Traigo a colación esto porque en general soy una persona a quien el conductismo le parece una concepción demasiado reducida de las cosas: a una acción, una reacción; a un estímulo, una respuesta... ¿y el ser único y original que hay adentro de cada uno de nosotros?
Cuando a las diferentes concepciones les empecé a poner nombre, empecé a ver más claro. Respeto cada concepción, y cada decisión de madre o de padre. Pero creo que debería haber más información al respecto sobre por qué tomamos las decisiones que tomamos.
Quiero decir, sobre mi manera de criar a mi hijo, crianza con apego, hecha tan a contramano con lo que todos opinan, antes me sentía muy criticada y con culpa por no hacer como me decían, pero si ahora alguien tiene algo que cuestionar, puedo decir sin que me tiemble un pelo por qué hago lo que hago. Tengo información, y puedo fundamentar cada cosa que hago en la crianza con mi hijo.
En parte, por eso este blog y por suerte muchos blogs más, donde promovemos "una nueva maternidad": una crianza con apego, que para mí es sinónimo de escuchar al corazón, que incluye porteo (otra palabra que no conocía, sinónimo de "hacer upa" que para mí es sinónimo de "abrazo con mi hijo"), colecho, etc, etc, etc.
Habrá otros blogs donde se promueva otra concepción: conductismo, método estivill, no hacer upa, que el bebé se duerma solo en su pieza llorando, etc, no lo sé, no me crucé con un blog que difunda esa teoría.
Lo importante es la información, que cada madre sepa por qué lleva la maternidad que lleva, que le pueda poner un nombre para poder defender su postura en un mundo donde se vive atacando al otro por cómo hace las cosas. Como leí hace poco en una entrada de Louma del blog "Amor Maternal" a las futuras madres habría que regalarles tapones para los oídos porque cuando sos madre te transformás en un imán de opiniones me pareció tan acertado y genial!
Una vez escuché una anécdota: "Hace muchos años, una mujer cocinaba una receta deliciosa para su familia, para lo cual cocinaba un pollo que partía en dos, en dos ollas distintas. Su hija por supuesto continuó la tradición familiar, ya que se trataba de una receta de familia, y como hacía su madre, partía el pollo por la mitad y lo cocinaba en dos ollas. Bastante más tarde, su nieta también continuó con la tradición familiar, y cocinaba de la misma manera la misma receta. Entonces un día su marido le dijo - ¿Por qué en dos ollas? ¿No es mejor hacerlo en una sola olla? Y la mujer contestó - Es que así es la receta, como lo hace mi abuela. Y el marido propuso - Bueno, vamos a preguntarle a tu abuela por qué es así la receta. Una vez consultada la anciana señora, ella contestó - Yo partía el pollo en dos mitades para cocinarlo en dos ollas pequeñas porque no tenía una olla grande"
A esto me refiero con que muchas veces continuamos creencias sin conocer bien cómo se originaron. A esto voy también cuando digo que la sociedad continúa teñida de conductismo, sin saberlo, sin ser consciente, sin conocer la filosofía que subyace a esta corriente psicológica, sin proyectar las consecuencias del mismo.
Por eso, padres, madres, tomen la decisión que deseen para la crianza y educación de sus hijos, pero conozcan por qué hacen lo que hacen.
Como madre desinformada, fui haciendo lo que pude, llena de críticas, y por lo tanto llena de culpas: hacía upa, cuando se suponía que tenía que dejar llorando en el cochecito o en la cuna; dormía con mi bebé en la cuna ("colechaba", ni sabía que existía la palabra); mi hijo es muy "mamero" y yo no hago nada contra eso, etc, etc, etc...
Empecé este blog porque por un lado necesitaba hacer catarsis, pero por otro lado necesitaba volcar la experiencia, sobre un montón de cuestiones, sobre todo para las futuras mamás, o para las recientes madres, para que no tengan que "pasar por lo mismo que una".
Por eso, cuando alguien me escribe un "gracias" porque al leer una entrada mía se siente más aliviada porque no es la única, de algún modo pienso "bueno, misión cumplida"... no se trata que ando diciendo lo que está bien o lo que está mal, se trata que, como muchas mamás blogueras que leo, promuevo la crianza con apego, en medio que un mundo todavía bastante teñido de conductismo... lo cual lleva a muchas críticas de esta nueva maternidad.
No voy a negarlo, yo hacía las cosas como me salían, leyendo los blogs cuando comencé con el mío ví que lo que hacía (porque me dictaba el corazón) era "crianza con apego" (como "colecho", palabras que no sabía que existían).
Entonces, me puse a pensar, ¿qué es "lo otro"? Eso del "método Estivill" (dejar al niño llorar hasta que se duerma), eso de "no hacer upa, que se malcría", eso de "es demasiado mamero, no le prestes atención, que llore", eso de "poner límites"... Eso de "acción" para conseguir una "reacción", eso de "estímulo" para tener una "respuesta": Conductismo.
Soy docente, tengo algunos poquísimos estudios sobre Psicología, y he leído sobre el "Conductismo", corriente que estudié como una teoría psicológica entre tantas. Y me acordé del perro de Pavlov (a uno que mediante estímulo-respuesta, cada vez que se tocaba una campanita le daban un pedazo de carne, y luego bastaba tocar la campanita para que el perro salivara). Fue una corriente que se investigó y se difundió a mediados del siglo pasado (dicho de esta manera con todo el doble sentido!) por 1950.
Como persona, como docente, lo veo como un método de adiestramiento. Buscando obtener una respuesta determinada, se ofrece un estímulo determinado (como el perro de Pavlov). Luego apareció un concepto que lo reforzaría, "recompensa" (si la respuesta era la esperada) o "refuerzo", si no se conseguía el objetivo esperado, pues sí o sí había que conseguir esa respuesta.
Nunca me gustó este método. Porque a pesar de que soy profesora de Matemática, desde siempre he amado la creatividad, la manera novedosa y original de hacer las cosas. Soy docente de una ciencia dura, que se enseña muy mal, de manera conductista (justamente), donde normalmente se muestra una manera de hacer las cosas. Por eso mis alumnos se ríen cuando les digo que la Matemática es como un juego, donde hay reglas (propiedades, leyes, teoremas) que hay que respetar y luego, a jugar: un ejercicio, un problema puede resolverse de maneras diferentes mientras respetes las reglas del juego, como cualquier juego, o como en la vida...
Traigo a colación esto porque en general soy una persona a quien el conductismo le parece una concepción demasiado reducida de las cosas: a una acción, una reacción; a un estímulo, una respuesta... ¿y el ser único y original que hay adentro de cada uno de nosotros?
Cuando a las diferentes concepciones les empecé a poner nombre, empecé a ver más claro. Respeto cada concepción, y cada decisión de madre o de padre. Pero creo que debería haber más información al respecto sobre por qué tomamos las decisiones que tomamos.
Quiero decir, sobre mi manera de criar a mi hijo, crianza con apego, hecha tan a contramano con lo que todos opinan, antes me sentía muy criticada y con culpa por no hacer como me decían, pero si ahora alguien tiene algo que cuestionar, puedo decir sin que me tiemble un pelo por qué hago lo que hago. Tengo información, y puedo fundamentar cada cosa que hago en la crianza con mi hijo.
En parte, por eso este blog y por suerte muchos blogs más, donde promovemos "una nueva maternidad": una crianza con apego, que para mí es sinónimo de escuchar al corazón, que incluye porteo (otra palabra que no conocía, sinónimo de "hacer upa" que para mí es sinónimo de "abrazo con mi hijo"), colecho, etc, etc, etc.
Habrá otros blogs donde se promueva otra concepción: conductismo, método estivill, no hacer upa, que el bebé se duerma solo en su pieza llorando, etc, no lo sé, no me crucé con un blog que difunda esa teoría.
Lo importante es la información, que cada madre sepa por qué lleva la maternidad que lleva, que le pueda poner un nombre para poder defender su postura en un mundo donde se vive atacando al otro por cómo hace las cosas. Como leí hace poco en una entrada de Louma del blog "Amor Maternal" a las futuras madres habría que regalarles tapones para los oídos porque cuando sos madre te transformás en un imán de opiniones me pareció tan acertado y genial!
Una vez escuché una anécdota: "Hace muchos años, una mujer cocinaba una receta deliciosa para su familia, para lo cual cocinaba un pollo que partía en dos, en dos ollas distintas. Su hija por supuesto continuó la tradición familiar, ya que se trataba de una receta de familia, y como hacía su madre, partía el pollo por la mitad y lo cocinaba en dos ollas. Bastante más tarde, su nieta también continuó con la tradición familiar, y cocinaba de la misma manera la misma receta. Entonces un día su marido le dijo - ¿Por qué en dos ollas? ¿No es mejor hacerlo en una sola olla? Y la mujer contestó - Es que así es la receta, como lo hace mi abuela. Y el marido propuso - Bueno, vamos a preguntarle a tu abuela por qué es así la receta. Una vez consultada la anciana señora, ella contestó - Yo partía el pollo en dos mitades para cocinarlo en dos ollas pequeñas porque no tenía una olla grande"
A esto me refiero con que muchas veces continuamos creencias sin conocer bien cómo se originaron. A esto voy también cuando digo que la sociedad continúa teñida de conductismo, sin saberlo, sin ser consciente, sin conocer la filosofía que subyace a esta corriente psicológica, sin proyectar las consecuencias del mismo.
Por eso, padres, madres, tomen la decisión que deseen para la crianza y educación de sus hijos, pero conozcan por qué hacen lo que hacen.
Se acerca la semana de la lactancia materna
y ya comienzan algunos eventos en distintas ciudades del mundo para promoverla y difundirla.
La semana mundial de la lactancia materna, instaurada oficialmente por OMS / UNICEF en 1992, es actualmente el movimiento social más extendido en defensa de la lactancia materna. Se celebra en más de 120 países, del 1 al 7 de agosto, aniversario de la Declaración de Innocenti, firmada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) en agosto de 1990 sobre la protección, el fomento y el apoyo de la lactancia materna.
AQUAMATER apoya a organizaciones civiles para la celebración de la Semana Mundial de la Lactancia Materna del 1 al 7 de agosto con el evento Amamantar es Natural.
Por segundo año consecutivo, jornada de lactancia materna al aire libre en Caracas.

La semana mundial de la lactancia materna, instaurada oficialmente por OMS / UNICEF en 1992, es actualmente el movimiento social más extendido en defensa de la lactancia materna. Se celebra en más de 120 países, del 1 al 7 de agosto, aniversario de la Declaración de Innocenti, firmada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) en agosto de 1990 sobre la protección, el fomento y el apoyo de la lactancia materna.
Aquamater está convocando para el sábado 30 de julio, a continuación copio la invitación para las mamás de Venezuela.
AQUAMATER apoya a organizaciones civiles para la celebración de la Semana Mundial de la Lactancia Materna del 1 al 7 de agosto con el evento Amamantar es Natural.
Por segundo año consecutivo, jornada de lactancia materna al aire libre en Caracas.

ASUNTOS PÚBLICOS AQUAMATER. JULIO 14, 2011.- Al igual que el año pasado, el Centro de desarrollo integral para la mujer y la familia Nueve Lunas, la Asociación Civil Ananda y el Jardín Botánico, bajo los auspicios de Aquamater. Maternidad Consciente,suman esfuerzos para la celebración de la Semana Mundial de la Lactancia Materna 2011, a través de la organización del evento AMAMANTAR ES NATURAL, 2° Amamantamiento Público de Caracas, que se llevará a cabo el día sábado 30 de julio a las 9:30 AM en el Jardín Botánico de Caracas.
De este modo, se convoca la participación de casi una docena de organizaciones dedicadas a promover y apoyar la lactancia en la ciudad capital, las cuales, conjuntamente con las familias asistentes: “construyen este ejemplo de civismo, haciendo de Caracas un espacio amable para la Lactancia, algo que cada día debemos aupar y fortalecer para evitar los resabios de una muy lamentable cultura que avanza en negación de nuestros cuerpos e intuiciones de madre y familia”, según explica Holanda Castro, coordinadora de la actividad.
Expresan las organizadoras que lo fundamental es la presencia de madres, padres y bebés y compartir con FAMILIAS QUE AMAMANTAN. La dinámica del evento consiste en un saludo de parte de los organizadores, reconocimientos y obsequios a las organizaciones y familias, y una presentación vocal especial, entre otras actividades por confirmar, además del compartir con la naturaleza, en este espacio privilegiado que es el Jardín Botánico.
La actividad AMAMANTAR ES NATURAL, abre las celebraciones de la Semana Mundial de la Lactancia Materna, durante la cual la coalición de organizaciones pro-lactancia en Venezuela, sumadas a centros médicos y la Coordinación Nacional de Lactancia Materna del Ministerio de la Salud llevarán a cabo diversos eventos en el país.
La semana mundial de la lactancia materna, instaurada oficialmente por OMS / UNICEF en 1992, es actualmente el movimiento social más extendido en defensa de la lactancia materna. Se celebra en más de 120 países, del 1 al 7 de agosto, aniversario de la Declaración de Innocenti, firmada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) en agosto de 1990 sobre la protección, el fomento y el apoyo de la lactancia materna.
Contacto: redes@aquamater.com
www.aquamater.com / www.nuevelunas.net
Twitter: @9_lunas y @aquamater
Teléfono: 0212-9930408 / 9930278
Voceras: Carolina Vázquez / Holanda Castro
De este modo, se convoca la participación de casi una docena de organizaciones dedicadas a promover y apoyar la lactancia en la ciudad capital, las cuales, conjuntamente con las familias asistentes: “construyen este ejemplo de civismo, haciendo de Caracas un espacio amable para la Lactancia, algo que cada día debemos aupar y fortalecer para evitar los resabios de una muy lamentable cultura que avanza en negación de nuestros cuerpos e intuiciones de madre y familia”, según explica Holanda Castro, coordinadora de la actividad.
Expresan las organizadoras que lo fundamental es la presencia de madres, padres y bebés y compartir con FAMILIAS QUE AMAMANTAN. La dinámica del evento consiste en un saludo de parte de los organizadores, reconocimientos y obsequios a las organizaciones y familias, y una presentación vocal especial, entre otras actividades por confirmar, además del compartir con la naturaleza, en este espacio privilegiado que es el Jardín Botánico.
La actividad AMAMANTAR ES NATURAL, abre las celebraciones de la Semana Mundial de la Lactancia Materna, durante la cual la coalición de organizaciones pro-lactancia en Venezuela, sumadas a centros médicos y la Coordinación Nacional de Lactancia Materna del Ministerio de la Salud llevarán a cabo diversos eventos en el país.
La semana mundial de la lactancia materna, instaurada oficialmente por OMS / UNICEF en 1992, es actualmente el movimiento social más extendido en defensa de la lactancia materna. Se celebra en más de 120 países, del 1 al 7 de agosto, aniversario de la Declaración de Innocenti, firmada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) en agosto de 1990 sobre la protección, el fomento y el apoyo de la lactancia materna.
Contacto: redes@aquamater.com
www.aquamater.com / www.nuevelunas.net
Twitter: @9_lunas y @aquamater
Teléfono: 0212-9930408 / 9930278
Voceras: Carolina Vázquez / Holanda Castro
jueves, 21 de julio de 2011
La angustia de la separación, de Carlos González
Un tema muy importante. Los niños no son "muy mameros" o "malcriados"... todo tiene su razón de ser, y si nosotras como madres no sabemos interpretar lo que nuestros hijos nos piden... Pero acá lo dejo hablar al que sabe, Carlos González (fuente: http://amatxu.nireblog.com/post/2009/06/18/la-angustia-de-la-separacian-carlos-gonzalez)
¿Por qué siempre “madre e hijo”? No, no estoy olvidando el importante papel del padre, ni mucho menos participando en una obscura conspiración para mantener a las mujeres en sus casas. Para hablar con absoluta propiedad, cada niño establece una relación especial con una “figura de apego primario”. Esa figura puede ser el padre, o la abuela, o hasta la monjita del orfanato. Pero en todo caso sólo es una, y casi siempre es la madre. Como “figura de apego primario” es largo y feo, en lo sucesivo diré simplemente “madre”.
A partir de su relación con la madre, el niño establecerá más adelante otras relaciones con otras figuras de apego secundarias: padre, abuelos, hermanos, amigos, maestros, novio, compañeros de trabajo, jefes, cónyuge, hijos... Cuanto más sólida y segura es la relación con la madre, más sólidas y seguras serán las demás relaciones que el individuo establezca a lo largo de su vida.
Esta relación entre madre e hijo se mantiene por una serie de conductas de apego instintivas, tanto en una como en otro. La conducta del recién nacido es completamente instintiva, aunque con el tiempo va aprendiendo a modificarla en el sentido que marcan las pautas sociales. La conducta de la madre es en gran parte aprendida; pero por debajo siguen estando unos sólidos instintos. No cuida usted a sus hijos porque se lo hayan explicado en el curso de preparación al parto, ni porque se lo inculcaran en el colegio, ni porque lo recomienden en revistas como esta... hace millones de años, las mujeres (o lo que había antes) ya cuidaban a sus hijos, y la prueba es que todavía estamos aquí. Ningún niño puede sobrevivir si alguien no le cuida, protege y alimenta durante largos años, con infinita dedicación e infinita paciencia.
Habitualmente, las creencias, costumbres y normas sociales van en el mismo sentido que el instinto, y no hacen más que matizarlo o encauzarlo. Pero cuando las normas nos obligan a vivir en contra de nuestros instintos surge un conflicto. Si alguna vez, en el cuidado de su hijo, se ha sorprendido a sí misma pensando algo así como: “Se me parte el corazón, pero hay que hacerlo”, o “Pobrecito, qué pena da, pero es por su bien”, probablemente es que está usted luchando contra sus más íntimos deseos.
Los niños pequeños no pueden consolarse con ese tipo de razonamientos. Sencillamente, cuando su instinto va por un lado y el mundo por otro, se enfadan muchísimo.
La reacción a la separación
Tanto la madre como el niño muestran, decíamos, una conducta de apego, una serie de actividades tendentes a mantener el contacto. La conducta de apego de la madre consiste en acercarse a su hijo, tomarlo en brazos, hablarle, hacerle carantoñas... La conducta de apego del niño, al principio, consiste en llorar y protestar. Más adelante podrá gatear o caminar hacia su madre. Funciona por el mismo mecanismo que la conducta alimentaria: cuando necesitamos comida tenemos una sensación desagradable, el hambre, que nos mueve a comer, y cuando comemos esa sensación desaparece y nos encontramos bien. Pues cuando madre e hijo se separan se sienten mal; el niño llora y la madre le busca. Cuando vuelven a encontrarse desaparece aquel malestar; madre e hijo se tranquilizan y dejan de llorar.
Cuando nuestras felices antepasadas sentían la necesidad de acercarse a su hijo, simplemente se acercaban. Probablemente sólo estaban separadas de sus hijos de forma ocasional y accidental. Aún hoy, una gran parte de las madres del mundo llevan a su hijo a la espalda durante todo el día, y luego duermen a su lado durante toda la noche. Las madres occidentales, y no sólo cuando trabajan fuera de casa, tienen muchas más oportunidades para experimentar la ansiedad de la separación. En algunos ambientes, la madre que pasa mucho rato con su hijo es criticada; se insiste en que reserve tiempo para sí misma, para su marido, para actividades sociales (en las que, por supuesto, llevar a un bebé sería de muy mal gusto). La ansiedad de la madre que debe separarse de su hijo durante unas horas, para ir al teatro o al restaurante, es un tema habitual de las telecomedias: los complejos preparativos, las inacabables instrucciones a la canguro, las llamadas telefónicas, el precipitado regreso...
La reacción del bebé, por su parte, no está en principio mediada por factores culturales. El recién nacido se comporta igual ahora que hace un millón de años. Pero los niños aprenden pronto, y adaptan su conducta a las respuestas del entorno. Por ejemplo, un bebé al que sistemáticamente se ignora, al que nadie coge en brazos cuando llora, acaba por no llorar. No es que se esté acostumbrando, ni que haya aprendido a entretenerse solo, ni que se le haya pasado el enfado; en realidad, se ha rendido, se ha dejado llevar por la desesperación.
La intensidad de la respuesta a la separación depende de muchos factores:
1.- La edad del niño. Los menores de 3 años toleran mal las separaciones; los mayores de 5 años suelen tolerarlas bien.
2.- La duración de la separación. Las separaciones prolongadas (varios días seguidos sin ver a la madre) pueden producir un grave trastorno mental, el hospitalismo (así llamado porque era frecuente en niños hospitalizados cuando no se permitían las visitas), caracterizado por depresión y desapego afectivo.
Basta con una separación muy breve para desencadenar una conducta específica (“salgo un minuto de la habitación y se pone a llorar como si le estuvieran matando”). El método habitual en psicología para valorar la relación madre hijo, alrededor del año de edad, es el llamado “test de la situación extraña”. Consiste, básicamente, en que la madre salga de la habitación en la que está con su hijo mientras éste está distraído, dejándolo en compañía de una desconocida, permanezca fuera de la habitación tres minutos, y vuelva a entrar. El niño con un apego seguro, en cuanto nota la ausencia de la madre, la busca con la mirada, se dirige hacia la puerta, con frecuencia llora. Cuando la madre vuelve a entrar la saluda, se acerca a ella, se tranquiliza rápidamente y sigue jugando. Los niños con un apego inseguro o ansioso se clasifican en dos grupos: elusivos o evitantes (parecen tranquilos mientras la madre no está, y la ignoran deliberadamente cuando vuelve, disimulando su propia ansiedad) y resistentes o ambivalentes (se alteran cuando la madre no está, pero cuando vuelve se muestran agresivos con ella y tardan mucho en volver a la normalidad).
Mucha gente confunde fatalmente los síntomas: llaman “caprichoso” o “enmadrado” al niño que tiene una relación normal con su madre, mientras que elogian al que muestra un apego ansioso elusivo: “se queda con cualquiera”, “no molesta”, “se entretiene solo”...
Una separación de sólo tres minutos ya tiene un efecto claro, y la respuesta depende de la relación previa con la madre; de si el niño está acostumbrado a que le atiendan y le hagan caso, o a que le ignoren, o a que le riñan.
Las separaciones más largas y repetidas producen una reacción más intensa. Incluso los niños con un apego seguro pueden mostrar conductas evitantes o ambivalentes cuando la madre vuelve del trabajo. Pueden ignorarla, negándole el saludo y la mirada; o bien colgarse de ella como una lapa y exigir constante atención, o incluso mostrarse agresivos. Es muy probable que alternen las tres conductas en rápida sucesión. Es importante que los padres comprendan y reconozcan que estas conductas son normales. No hay que tomárselo como algo personal, su hijo no ha dejado de quererla ni nada por el estilo. No está enfadado contra usted; está enfadado por su ausencia. Enfadarse con él, devolver el desdén con desdén o la ira con ira, intentar técnicas educativas para modificar la conducta del niño, no es más que una pérdida de tiempo. Ya que puede estar pocas horas con él, al menos dedique esas horas a prestarle atención y cariño, a demostrarle que le sigue queriendo igual aunque él esté enfadado. Tómelo en brazos, cómaselo a besos, juege con él, recarguen baterías antes de la próxima separación.
3.- La frecuencia de las separaciones. Tras una primera experiencia, el niño parece desconfiado, exige atención constante, como si vigilase a la madre temiendo que se vuelva a ir, y puede reaccionar aún peor la próxima vez.
4.- La persona que substituya a la madre. Si es alguien a quien el niño conoce bien, que le presta atención y le trata con cariño, como el padre o la abuela, el niño puede soportar bastante bien unas horas de ausencia de la madre.
5.- La calidad de la relación previa con la madre. Entre los menores de tres años, los que tienen una mejor relación con la madre son los que más parecen sufrir con la separación; en el otro extremo, los niños desatendidos hasta bordear el abandono apenas reaccionan cuando su madre se va. Un observador muy superficial puede pensar que el niño está “tranquilo”, o incluso “feliz”; en realidad, lo que ocurre es que está tan mal que ya no puede estar peor; no pierde nada cuando se va su madre, y por tanto no le importa. Por desgracia, las madres escuchan a veces consejos como “no lo cojas en brazos, no le des el pecho, no juegues tanto con él... si se acostumbra, sufrirá más cuando tengas que volver a trabajar”. Pero así el sufrimiento es mayor, y desde el primer día; lo único que disminuye es la manifestación externa de ese sufrimiento. No, al contrario, dele a su hijo todo el cariño y todo el contacto físico que pueda, durante todo el tiempo que pueda. Que tenga el mejor comienzo.
Después de los tres años, y sobre todo de los cinco, ese buen comienzo da frutos manifiestos. Son entonces los niños que habían tenido una relación más intensa con su madre, más brazos, más contacto, más juegos, los que mejor se adaptan a la separación. Porque el cariño ilimitado de los primeros años les ha dado la confianza en sí mismos y en el mundo que necesitan para iniciar el camino de la independencia. Ahora sí que están contentos en la escuela, y es verdadera felicidad y no simple apatía, una felicidad basada en la seguridad de que su madre volverá y les seguirá queriendo.
La conducta de apego (el llanto y las protestas del niño separado de su madre) tiene un valor adaptativo. Es decir, a lo largo de millones de años, ha tenido un efecto, mantener juntos a la madre y a su hijo, efecto que ha favorecido la supervivencia de los niños y por tanto de los genes que regulan dicha conducta. Cuando la conducta de apego alcanza su efecto se refuerza; es decir, se repite con mayor intensidad y frecuencia. Cuando no produce efecto se debilita y puede llegar a extinguirse. El primer día que usted vaya a trabajar, será probablemente la separación más larga de su hijo desde que nació.
Hasta ahora, cuando él se encontraba solo, lloraba, y alguien aparecía en pocos minutos y le cogía en brazos; normalmente usted, a veces papá o abuela. Si el niño no se consolaba en pocos minutos con otra persona, usted siempre acaba por aparecer, tal vez tardaba media hora si había salido a comprar...
Pero hoy, haga lo que haga su hijo, usted no volverá en ocho o diez horas. En el mejor de los casos, si está con la abuela o con otra persona que le puede prestar atención exclusiva, esa persona vendrá a consolarle en pocos minutos. Si está en una guardería puede llorar durante mucho rato sin que nadie le coja en brazos; la cuidadora tiene ocho niños y sólo dos brazos. Los primeros días puede que su hijo llore bastante. Pero su llanto no tiene la respuesta esperada; mamá no vuelve. El niño aprende que, en determinadas circunstancias, llorar no sirve de nada, y poco a poco deja de hacerlo. Pero eso no significa que la separación ya no le afecte; las separaciones repetidas, recuerde, producen una angustia cada vez mayor, que no se manifestará mientras la madre está ausente, sino precisamente cuando la madre vuelve. Entonces las protestas del niño sí que tienen (por fortuna) la respuesta esperada.
Dicho de otro modo: el niño puede estar bastante tranquilo en la guardería, o con la abuela. Puede estar incluso, si tiene suficiente edad, contento y activo, jugando y riendo. Pero cuando vuelve a ver a su madre rompe a llorar, se le echa encima, se pega a sus faldas, grita, le exige brazos, se enfada con ella, le pega, vuelve a llorar... Lo que se suele llamar “ponerse muy pesado”.
Como de costumbre, algunas personas lo entienden todo al revés. Si en la guardería estuvo jugando, es que no le pasa nada. Y si, no pasándole nada, luego se pone a llorar, es que tiene cuento o hace teatro. Y si hace teatro precisamente con su madre es porque ésta se deja tomar el pelo y no sabe imponer disciplina, y él pretende hacer que se sienta mal, castigarla por haberse ido.
¿Qué debería hacer entonces el pobre niño para demostrar que sí que le pasa algo, que no es comedia? ¿Pasarse seis, ocho o diez horas seguidas llorando en la guardería? Por favor, nadie puede hacer eso, por grande que sea su dolor. Imagínese que acude al funeral de un buen amigo. Seguro que pasa un rato muy triste, y en algún momento busca el contacto de un amigo común, se abrazan y lloran. Pero al cabo de unas horas estará tomando un café, tal vez con ese mismo amigo común, y hablarán de cosas sin importancia, y sonreirá, y esa misma noche cenará y verá la tele, y al día siguiente irá a trabajar como si nada, y nadie en el trabajo sabrá que viene usted de un funeral, y alguien contará un chiste, y usted se reirá. ¿Significa eso que no le pasa nada, que su dolor no era sincero, que sólo hacía comedia? Pero no hace falta recurrir a ejemplos tan extremos, pues también la madre sufre cuando se separa de su hijo pequeño. ¿Acaso no se le partió el corazón cuando lo dejó por la mañana? ¿No ha pensado varias veces en él, qué hará, cómo estará, habrá llorado mucho? ¿No ha venido lo antes posible a recogerlo? Y, sin embargo, ¿no ha pasado la mañana trabajando normalmente, disimulando su dolor, hablando con la gente, sonriendo? Pues su hijo ha hecho lo mismo.
No es raro que el niño llore más a medida que va creciendo. A los 5 meses estaba tranquilo en la guardería, y tranquilo en casa. A los 14 meses llora cada mañana porque no quiere ir, y pasa las tardes de muy mal humor. Por un lado, como dijimos, la repetición de las separaciones aumenta la angustia. Pero, sobre todo, el niño de 5 meses no puede sentarse, no puede hablar, no puede gatear... sus posibilidades de expresar la angustia son menores, pero eso no significa que esté menos angustiado.
A veces, este cambio es relativamente brusco. Un niño que parecía bien adaptado a la guardería de pronto se resiste con uñas y dientes tras las vacaciones de Navidad o de verano. Creo que en estos casos influyen dos factores: por un lado, la relación con su madre ha mejorado mucho en esas semanas; ha sido tan feliz en su compañía que ahora la pérdida es más evidente. Por otro lado, los niños pequeños no comprenden muy bien eso de las vacaciones. Simplemente, se había acostumbrado a aceptar algo como inevitable, Mamá siempre se va a trabajar, y de pronto ve que no es inevitable. “Si la semana pasada se quedó conmigo, ¿por qué no puede quedarse también esta semana?”.
Con quién dejaré a mi hijo
Si la madre tiene que ausentarse, para ir a trabajar o simplemente para ir a comprar el pan, alguien tendrá que substituirla (es muy peligroso dejar a un bebé o a un niño pequeño solo en una casa, aunque sea poco rato). ¿Qué características debería cumplir esa persona?
1.- Alguien que pueda dedicarle al niño tanto tiempo como le dedica la madre. Por supuesto que la madre no le dedica cada minuto de su tiempo: va al lavabo, habla por teléfono, prepara la comida... Pero cuando el bebé está despierto, pasa mucho rato mirándole a los ojos, diciéndole cosas, tocándole, cantándole... y también mucho rato saludándole desde lejos, diciéndole alguna cosa al pasar para mantener el contacto. Si el niño llora, la madre puede acudir en pocos minutos (a veces, en pocos segundos), y dejar cualquier otra cosa para tenerlo en brazos todo el tiempo que haga falta. La persona que la substituya, ¿tendrá tiempo material para hacer lo mismo?
2.- Alguien a quien el niño conozca. El padre es ideal, y la abuela (o el abuelo, que cada vez están más espabilados) u otros familiares también suelen serlo, si han tenido suficiente contacto previo con su hijo. Pero los niños no sienten “la llamada de la sangre”; si nunca ha visto a su abuela, es tan desconocida como cualquier otra persona.
Muchas madres intentan acostumbrar a su hijo a los biberones una semanas antes de volver al trabajo. Es un esfuerzo inútil, que suele conducir a la frustración (¿por qué iba a aceptar un biberón, si está allí el pecho de su madre?). No pierda el tiempo con eso; lo realmente importante es acostumbrarlo a la persona que le cuidará. Si va a ser la abuela, que venga o vayan a visitarla casi cada día. Si va a contratar a una cuidadora que venga a casa, contrátela con un par de semanas de antelación. Si va a llevarlo a la guardería, vaya con su hijo las últimas semanas.
Vaya con su hijo; esa es la clave. No estamos hablando de dejarlo solo con la canguro o en la guardería, y volver al cabo de una hora, y otro día al cabo de dos horas... Eso tal vez sea un poco mejor que dejarlo ocho horas de golpe; pero muy poco mejor. Lo que está haciendo en realidad es adelantar la separación en dos semanas, y desperdiciando parte del precioso tiempo que aún le queda para estar juntos.
No. Se trata de que la canguro venga a casa y estén las dos con su hijo, o de que vaya usted a la guardería y permanezca allí con él una o dos horas. Si su hijo conoce a la nueva cuidadora, o el nuevo ambiente de la guardería, precisamente cuando más angustiado está porque se ha separado de usted, es probable que asocie esas sensaciones desagradables al nuevo lugar o a las nuevas personas.
Vamos, que les cogerá manía. En cambio, las personas y lugares a las que conoció en momentos de felicidad (es decir, estando con usted) le traen recuerdos agradables que le ayudan a soportar la separación. Y también se abre camino en su cabecita una vaga idea de que “esta señora es amiga de Mamá, puedo confiar en ella”.
Es posible que aún queden guarderías en que no permitan la entrada de la madre. En mi opinión, la negativa a que la madre entre en la clase en cualquier momento que ella elija, y permanezca junto a su hijo durante todo el tiempo que ella desee, sería motivo suficiente para empezar a buscar otra guardería.
3.- Alguien estable. No es bueno que un niño pequeño pase de mano en mano. Tanto las abuelas como las guarderías suelen cumplir este requisito de estabilidad; pero si contrata a una canguro, asegúrese de que realmente piensa dedicarse durante años a cuidar de su hijo, y no está simplemente buscando un empleo de verano.
4.- Alguien en quien pueda confiar plenamente. Que trate a su hijo con cariño y respeto, que jamás le haga daño. Del padre, de los abuelos, de los tíos, usted ya sabe, por experiencia de años, qué puede esperar. Pero dejar a su hijo en manos de una desconocida requiere un acto de fe, y este es otro motivo por el que conviene que no sólo su hijo, sino usted misma, conozca a esas personas durante un par de semanas, y valore durante horas su conducta hacia el bebé.
Por desgracia, de vez en cuando se descubren casos de malos tratos o abusos sexuales. No tenga miedo a parecer obsesiva o desconfiada; tiene usted todo el derecho del mundo a desconfiar, a pedir referencias, a hablar largo y tendido con esa persona y “examinarla” (“¿crees que es bueno cogerlos en brazos?” “¿qué harás cuando llore?” “¿y si no quiere la papilla?”). Al fin y al cabo, le está usted confiando su bien más preciado, su propio hijo, y en el momento en que es más vulnerable. Si no se atreve a dejarle a esa persona las llaves de su casa, las llaves de su coche o su tarjeta de crédito, ¿cómo se atreve a dejarle a su hijo?
La persona que cuide a su hijo debe tener también la madurez y experiencia necesarias. Una adolescente puede ser adecuada para hacer compañía a un niño de seis años mientras usted va al cine; pero cuidar a un bebé no es lo mismo.
Las opciones en la práctica
1.- Abuelos y otros familiares. Deben tener, por supuesto, ganas de encargarse de su hijo, y salud y fuerza suficiente para hacerlo. A veces vemos abuelas auténticamente explotadas, la palabra es dura pero real.
En el otro extremo, algunas madres podrían dejar a su hijo con un familiar deseoso de cuidarlo, pero no se atreven por temor a parecer “aprovechadas”. En algunos casos, una forma de superar esta situación es pagar por el cuidado de su hijo, como pagaría si lo llevase a la guardería. Así puede obtener una buena atención para su hijo sin sentir que se aprovecha, y al mismo tiempo puede ayudar económicamente a unos abuelos con una pensión escasa o a una hermana en paro sin ofenderles.
2.- Alguien que venga a casa a cuidar a su hijo. Puede ser una amiga o conocida que necesite un trabajo. Para buscar a una profesional, una buena opción es a través de una guardería. Allí van las estudiantes de puericultura a hacer prácticas, y pueden recomendarle a alguna.
3.- Llevar a su hijo a casa de otra persona. En ocasiones, tres o cuatro amigas con niños de edades similares se ponen de acuerdo, una cuida a todos los niños mientras las otras trabajan, y comparten sus ganancias. En algunos países, los gobiernos facilitan y subvencionan estos arreglos. En España, algunos ayuntamientos, como el de Sant Feliu de Guixols, promueven un servicio de cuidadoras de niños, haciendo cursos de formación y dando a las cuidadoras un diploma.
4.- Llevar a su hijo a una guardería. En el momento actual, esta suele ser la opción menos recomendable, pues por desgracia la legislación española permite ocho niños menores de un año por cuidadora, y muchos más después del año, lo que es absolutamente incompatible con una atención adecuada. Incluso una persona cariñosa, experimentada y dedicada no tendrá tiempo material para cuidar a ocho bebés. Sólo en darles de comer y cambiar pañales se le pasará casi todo el tiempo. En Estados Unidos, la ley sólo permite cuatro niños por cuidadora, y muchos expertos consideran que eso es excesivo y que debería reducirse a tres.
El problema, por supuesto, es económico. Las guarderías no se inventaron para satisfacer una necesidad de los niños, sino una necesidad del sistema capitalista, que necesita el trabajo de los padres para mantener niveles de producción y consumo adecuados, y por tanto algo hay que hacer con los niños. En Bielorrusia, donde las madres disfrutan de una licencia de maternidad de tres años (recuerdo del sistema comunista), no hay guarderías. ¿Quién iba a querer instalar una?
Por lo tanto, el razonamiento no ha sido: “los niños necesitan tanto espacio, tantas cuidadoras, tantos materiales... todo esto cuesta tanto dinero, vamos a ver de dónde lo sacamos”, sino al revés: “disponemos de tanto dinero, vamos a ver para qué nos llega”. Y la cantidad de dinero disponible es sólo, por definición, una pequeña parte de lo que gana la madre, porque si no no le saldría a cuenta ir a trabajar. Y en nuestra sociedad las madres suelen ganar menos que los padres. Así que sólo llega para grupos sobrecargados a cargo de cuidadoras mal pagadas (las puericultoras de la guardería deberían ganar más que los profesores de universidad, puesto que están haciendo un trabajo más difícil, más delicado y más importante).
Esta aberración se extiende por toda la sociedad, contribuyendo a desprestigiar el cuidado de los niños: La hora de faenas domésticas se paga mejor que la hora de cuidado de niños (¿qué es más importante, que le dejen el suelo bien limpio o que atiendan bien a su hijo de un año?). La madre que toma la costosa (pues no cobra) decisión de dedicarse plenamente a cuidar a sus hijos durante meses o años no es más que una “maruja”, y muchos en su entorno se asombran o se compadecen de ella porque “no hace nada” o “renuncia a su carrera”. En cambio, la que trabaja fuera de casa “se realiza”, sea cual sea ese trabajo: escribir a máquina durante horas, meter sardinas en una lata o incluso cuidar a ocho bebés en una guardería.
Si necesita llevar a su hijo a una guardería, visite varias y compruebe cuántos niños hay en cada una, cómo les tratan, el carácter y la simpatía de las señoritas, si dejan entrar a la madre... Si trabaja lejos de casa, si tiene que pasar cada dia una hora en el tren o el autobús, le conviene una guardería cercana a su lugar de trabajo: así puede estar una hora más con su hijo al ir, y otra al volver, y tal vez incluso visitarle a la hora del bocadillo.
Cómo recuperar lo perdido
Ofrézcale a su hijo todo el cariño, el contacto físico y la atención que pueda durante todo el tiempo que pueda, por las tardes y en los fines de semana. Acepte su conducta como normal, reconozca que sus llantos, protestas y exigencias no son “caprichos” ni indicios de malcriamiento, sino pruebas de amor.
Muchos bebés parecen iniciar espontánemente un programa de “reducción de daños”. Mientras su madre no está, se pasan casi todo el rato durmiendo y no comen nada o casi nada, ni siquiera aceptan la leche que su madre se sacó y les dejó en la nevera. Luego pasan la tarde y la noche en danza y enganchados a la teta. Es agotador, pero al mismo tiempo un gran consuelo para la madre, que piensa “es como si no me hubiera ido, no me echó de menos porque estaba durmiendo”. Muchas madres que trabajan deciden meterse al niño en la cama por la noche; es la manera más fácil de satisfacer las necesidades de pecho y contacto de su hijo, y al mismo tiempo dormir lo suficiente para poder mantener la cordura. Recuerde, el meollo de la conducta de apego, lo que su hijo instintivamente necesita, es su presencia. Incluso una madre dormida le sirve, al menos por la noche. Ya ha tenido la tarde para mirarle a los ojos, hablarle, jugar con él... ahora puede dormir tranquila, que su hijo ya se tranquilizará solito cuando se despierte y la vea a su lado.
martes, 19 de julio de 2011
Teoría del Apego, crianza con apego
Como dice el texto que acompaña al video, "Las nuevas madres enfrentan una disyuntiva generacional que pone en duda los tradicionales consejos sobre la correcta crianza del recién nacido. La teoría del apego se contrapone a todos estos consejos heredados sobre la relación que debe existir entre las madres y sus hijos. Esta teoría toma forma en algunas mamás que se apoyan de ésta para criar a sus pequeños bebés."
Porque, como ya escribí en alguna otra entrada, la relación a futuro con nuestros hijos dependerá de lo que nosotros hemos hecho. Cosecharemos lo que sembremos. No podemos luego echarle la culpa a nuestros hijos si en el futuro no confían en nosotros cuando tengan un problema. La crianza de nuestros hijos es nuestra responsabilidad, y el vínculo, la confianza que se genere, también es nuestra tarea y responsabilidad.
Y como dice el video al final "Teoría del apego: otro modo de vivir la maternidad, de cambiar las costumbres, de lo que la sociedad nos sugiere... es hacerse caso a una misma, escucharse, con el objetivo de criar un bebé con mayor seguridad emocional"
"Somos personas afectivas, necesitamos contacto físico, contacto espiritual"
"Somos personas afectivas, necesitamos contacto físico, contacto espiritual"
Porque, como ya escribí en alguna otra entrada, la relación a futuro con nuestros hijos dependerá de lo que nosotros hemos hecho. Cosecharemos lo que sembremos. No podemos luego echarle la culpa a nuestros hijos si en el futuro no confían en nosotros cuando tengan un problema. La crianza de nuestros hijos es nuestra responsabilidad, y el vínculo, la confianza que se genere, también es nuestra tarea y responsabilidad.
domingo, 17 de julio de 2011
Para que sigamos siendo humanas mamíferas
Desde este blog, promuevo la lactancia materna, y muchos blogs de esta cibertribu también lo hacen. Desde mi espacio, también promuevo técnicas y consejos para aumentar la producción de leche materna, porque a veces, por diversos motivos, aparecen dificultades durante la lactancia, y muchas mamás desorientadas no sabemos (me incluyo, me pasó) qué hacer ni a quién recurrir. Entonces creo que no alcanza con promover la lactancia materna, sino en tener algunas respuestas si aparecen dificultades. También existen grupos de lactancia en algunas ciudades, donde madres y embarazadas pueden hallar información y contención.
Con todo esto, el otro día me preguntaba: ¿cómo puede ser que tengamos que estar promoviendo y defendiendo la lactancia materna? (de los que la menosprecian en nombre de la mamadera, o de quienes se horrorizan de ver una mamá amamantando su bebé en un lugar público, etc) ¿cómo puede ser que tengamos que estar recurriendo a consejos y técnicas por la poca producción de leche? ¿cómo puede ser que tengan que existir grupos de lactancia donde se puede encontrar asesoramiento y contención? No digo que todo esto esté mal, todo lo contrario, gracias a Dios por todas estas cosas... la lactancia materna es lo natural, y lo más sano para nuestro bebé. La lactancia materna ha existido desde que el hombre dio sus primeros pasos sobre esta tierra, y nos ha permitido vivir y sobrevivir como especie. Antes no existían ni papillas ni leches de fórmula ni nada de eso, lo que había era teta, y luego, comer lo que comieran todos.
Digo yo, si no estuvieran todos estos espacios y movimientos que mencioné más arriba, ¿qué pasaría? Si todavía no quedaran unos pocos pediatras que defienden la lactancia materna (como Carlos González), si no existieran grupos de lactancia, si no existiéramos mujeres de carne y hueso y a través de los blogs y redes sociales promoviendo y defendiendo la lactancia, ¿qué pasaría?
Me imaginé un mundo donde las mamaderas y biberones fueran ganando... y pensé en la teoría de la evolución de Darwin... y me horroricé. Mujeres, madres, defendamos con todas nuestras fuerzas la lactancia materna, amamantar en público, enseñarnos entre todas como tener más leche si aparecen dificultades, sino vamos a dejar de ser humanas y mamíferas! Si ganan las mamaderas y los biberones por algunas generaciones, se perderá una de las cosas más naturales y sagradas que tenemos como raza humana, como especie: la posibilidad de alimentar a nuestros hijos de nuestros cuerpos! Algunas especies han desaparecido, principalmente por la mano del hombre, pero no hay animal en la naturaleza (en cautiverio es otra cosa) que haya perdido la capacidad de alimentar o proteger o colechar con sus cachorritos!
Y ahí me di cuenta que hay una gran lucha por delante. Porque hay que cambiar la cultura instaurada y muy arraigada en el subconsciente, pues fue "lo correcto" por años: dar la mamadera o biberón porque es lo más cómodo, o porque muchas madres ahora deben salir a trabajar, o porque "tu leche no es buena, se queda con hambre" o por la razón que sea; y, ya que estamos, también la cultura del "dejalo llorar!" o "no le hagas tanto upa!" o "oh, pero qué bebé tan mamero!" (uds continúen la lista como gusten), y la del "tiene que dormir solo en su cuna, que llore hasta que se duerma"...
Abramos los ojos! Después nos preguntamos por qué la sociedad está tan violenta! Falta amor, faltan abrazos y besos, falta cercanía, falta confianza... Es cierto, en la naturaleza humana viene la agresividad que por algún lado se descarga, pero el nivel de violencia desborda cualquier lógica.
Amemos con locura a nuestros hijos, demos teta, colechemos, hagamos upa, abracemos, besemos!! Y defendamos el valor social de la maternidad!! En cualquier momento adopto como slogan "cuidar el vínculo mamá-bebé es cuidar la sociedad"
Hasta la próxima :)
Con todo esto, el otro día me preguntaba: ¿cómo puede ser que tengamos que estar promoviendo y defendiendo la lactancia materna? (de los que la menosprecian en nombre de la mamadera, o de quienes se horrorizan de ver una mamá amamantando su bebé en un lugar público, etc) ¿cómo puede ser que tengamos que estar recurriendo a consejos y técnicas por la poca producción de leche? ¿cómo puede ser que tengan que existir grupos de lactancia donde se puede encontrar asesoramiento y contención? No digo que todo esto esté mal, todo lo contrario, gracias a Dios por todas estas cosas... la lactancia materna es lo natural, y lo más sano para nuestro bebé. La lactancia materna ha existido desde que el hombre dio sus primeros pasos sobre esta tierra, y nos ha permitido vivir y sobrevivir como especie. Antes no existían ni papillas ni leches de fórmula ni nada de eso, lo que había era teta, y luego, comer lo que comieran todos.
Digo yo, si no estuvieran todos estos espacios y movimientos que mencioné más arriba, ¿qué pasaría? Si todavía no quedaran unos pocos pediatras que defienden la lactancia materna (como Carlos González), si no existieran grupos de lactancia, si no existiéramos mujeres de carne y hueso y a través de los blogs y redes sociales promoviendo y defendiendo la lactancia, ¿qué pasaría?
Me imaginé un mundo donde las mamaderas y biberones fueran ganando... y pensé en la teoría de la evolución de Darwin... y me horroricé. Mujeres, madres, defendamos con todas nuestras fuerzas la lactancia materna, amamantar en público, enseñarnos entre todas como tener más leche si aparecen dificultades, sino vamos a dejar de ser humanas y mamíferas! Si ganan las mamaderas y los biberones por algunas generaciones, se perderá una de las cosas más naturales y sagradas que tenemos como raza humana, como especie: la posibilidad de alimentar a nuestros hijos de nuestros cuerpos! Algunas especies han desaparecido, principalmente por la mano del hombre, pero no hay animal en la naturaleza (en cautiverio es otra cosa) que haya perdido la capacidad de alimentar o proteger o colechar con sus cachorritos!
Y ahí me di cuenta que hay una gran lucha por delante. Porque hay que cambiar la cultura instaurada y muy arraigada en el subconsciente, pues fue "lo correcto" por años: dar la mamadera o biberón porque es lo más cómodo, o porque muchas madres ahora deben salir a trabajar, o porque "tu leche no es buena, se queda con hambre" o por la razón que sea; y, ya que estamos, también la cultura del "dejalo llorar!" o "no le hagas tanto upa!" o "oh, pero qué bebé tan mamero!" (uds continúen la lista como gusten), y la del "tiene que dormir solo en su cuna, que llore hasta que se duerma"...
Abramos los ojos! Después nos preguntamos por qué la sociedad está tan violenta! Falta amor, faltan abrazos y besos, falta cercanía, falta confianza... Es cierto, en la naturaleza humana viene la agresividad que por algún lado se descarga, pero el nivel de violencia desborda cualquier lógica.
Amemos con locura a nuestros hijos, demos teta, colechemos, hagamos upa, abracemos, besemos!! Y defendamos el valor social de la maternidad!! En cualquier momento adopto como slogan "cuidar el vínculo mamá-bebé es cuidar la sociedad"
Hasta la próxima :)
miércoles, 13 de julio de 2011
La soledad también es maltrato
Me llegó por facebook una entrada de un blog, entrada que copiaré textual citando su fuente porque está excelente y profunda como está.
El amargo sabor del sutil maltrato
a mis hermanas que ponen luz donde antes había sombra!
Maltratos hay muchos, de diversos tipos y diversas intensidades, hay unos reconocidos e incluso rechazados y otros que están normalizados y legitimados. Pero más allá de lo que consideremos aceptable o no, maltrato es violencia, sin justificaciones ni atenuantes…
No pretendo aquí, poner en la balanza para determinar cual es peor o cual menos peor, ni hablar a favor de uno en detrimento de otros… tan solo me interesa compartir la reflexión a la que he podido llegar gracias al acto de dialogar, de contar y contarnos el mundo, de hablar para entendernos (no solo lo un*s a l*s otr*s sino sobre todo cada un* consigo mism*) me interesa volcar en lo público lo que entendí en lo privado…
Hace unos días una de mis hermanas (de tribu) mientras hablábamos sobre la importancia de la tribu ella comentó: "yo no tenía a nadie con quien charlar, un día llegue a llamar a la línea de mujeres maltratadas, y me preguntan, "pero señora, usted recibe maltrato" y yo, "no, pero tengo un niño pequeño y no tengo a nadie con quien hablar, y estoy muy deprimida"....
Y yo entendí! Claro que es maltrato, estar sola con un bebé en brazos, con su hambre devoradora, su deseo sin tregua, su necesidad inminente, sola, sin ningún sostén, sin brazos donde refugiarnos, sin hombros donde respaldarnos, sin ojos, ni oídos donde volcar nuestras incertidumbres y certezas, nuestras angustias y enormes alegrías… eso es maltrato, el maltrato de la soledad, del estar a la deriva y sin tierra donde guarecernos, maltrato al no tener pares, compañer*s de crianza, cómplices donde reconocernos y encontrarnos. Esta bien no son golpes, ni gritos, pero es ausencia, es abandono e indiferencia y no por parte del hombre o la familia que nos acompaña o mejor que no nos acompaña sino de todo un sistema que ha roto nuestras redes, nuestros espacios de contención, de refugio y encuentro, ese tejido donde nos hacemos madres en compañía de otras, donde nos apropiamos de la maternidad bajo el amparo de otras y donde las historias y vivencias de quienes nos han precedido y nos acompañan son un espejo donde mirarnos y encontrarnos.
Claro que es maltrato, que las necesidades sean obviadas, no contempladas o tenidas en cuentas no porque no se pueda, no porque no haya cómo, o porque atente contra el bienestar y/o integridad de nadie, sino para garantizar la supervivencia de un sistema que nos mutila y enajena, para seguir perpetuando la sociedad del miedo, la carencia y el desamparo, eso es maltrato, maltrato social si quieren llamarlo, maltrato que tod*s ejercemos sobre tod*s…. Necesitar y no encontrar “porque si” es maltrato! Un tipo de maltrato que además posiblemente terminará volcándose sobre la criatura y por ende reproduciéndose y recreándose así mismo, seres con carencias y heridas por falta de sostén y amparo, de cuerpo y presencia materna, porque mamá no está, no puede darse toda, no puede entregarse entera, tiene que sostenerse así misma, luchar para no hacerse trocitos en su propia herida, batallar sola con sus propias sombras, acunar su niña interna mientras acuna el que ahora tiene en su regazo.
Somos un mundo hecho a espaldas de la maternidad (y por ende de la humanidad), que no la contempla en toda su dimensión y su importancia, devenimos madres y parece que rompemos todo vínculo de sostén, nos quedamos solas, y se nos exige que rápidamente nos pongamos en marcha. El mundo no se adapta a las necesidades de una madre con su criatura en brazos, los amigos ya no están, porque el ritmo, el pulso de la maternidad no se contempla en esta sociedad del afán, el resultado, la producción y el consumo. Devenimos madres y de golpe quedamos aisladas de la vida y el mundo sigue girando sin tregua ni compañía y no queda otra que saltar del mundo y asumirte sola o subirte como puedas y asumirte reproductora del abandono. El mundo sigue girando y nosotras nos hemos quedamos sin mundo, y no hablo de esa necesidad de tiempo, silencio, paciencia que es natural del puerperio, no solo natural sino indispensable, sino justamente de la falta de compañía para atravesarlo, porque se supone que tienes que seguir andando porque no hay nadie en quien respaldarse, tienes que atender a las visitas y presentarle a la criatura y hacer la compra y bañar al bebe y bañarte tu y vértelas con la lactancia y con las sombras y los miedos, las preguntas y las angustias y con todo lo nuevo en el más absoluto abandono, porque la sociedad (humanidad), insisto se ha construido de espaldas a la maternidad (humanidad), así que quien viene no viene a traerte la tribu sino a obligarte a ponerte a andar al ritmo del mundo, no vaya a ser que se estropee la cadena de consumo…
Cuando hacia teatro entendí que solo los “oprimidos” pueden cambiar la escena, el “opresor” intentará por todos sus medios mantenerla intacta, ya que en ello radica la garantía de su subsistencia; solo aquel que sufre opresión tiene en su poder la clave de la transformación. Así qué está en nuestras manos, mujeres (human*s) maltratadas, cambiar el mundo donde criamos (vivimos), y tejer la tribu. Y que se sepa alto y claro, más allá de ciertas decisiones sobre la crianza ninguna madre, ningún padre deben criar en soledad, la tribu los sostiene!
El amargo sabor del sutil maltrato
a mis hermanas que ponen luz donde antes había sombra!
Maltratos hay muchos, de diversos tipos y diversas intensidades, hay unos reconocidos e incluso rechazados y otros que están normalizados y legitimados. Pero más allá de lo que consideremos aceptable o no, maltrato es violencia, sin justificaciones ni atenuantes…
No pretendo aquí, poner en la balanza para determinar cual es peor o cual menos peor, ni hablar a favor de uno en detrimento de otros… tan solo me interesa compartir la reflexión a la que he podido llegar gracias al acto de dialogar, de contar y contarnos el mundo, de hablar para entendernos (no solo lo un*s a l*s otr*s sino sobre todo cada un* consigo mism*) me interesa volcar en lo público lo que entendí en lo privado…
Hace unos días una de mis hermanas (de tribu) mientras hablábamos sobre la importancia de la tribu ella comentó: "yo no tenía a nadie con quien charlar, un día llegue a llamar a la línea de mujeres maltratadas, y me preguntan, "pero señora, usted recibe maltrato" y yo, "no, pero tengo un niño pequeño y no tengo a nadie con quien hablar, y estoy muy deprimida"....
Y yo entendí! Claro que es maltrato, estar sola con un bebé en brazos, con su hambre devoradora, su deseo sin tregua, su necesidad inminente, sola, sin ningún sostén, sin brazos donde refugiarnos, sin hombros donde respaldarnos, sin ojos, ni oídos donde volcar nuestras incertidumbres y certezas, nuestras angustias y enormes alegrías… eso es maltrato, el maltrato de la soledad, del estar a la deriva y sin tierra donde guarecernos, maltrato al no tener pares, compañer*s de crianza, cómplices donde reconocernos y encontrarnos. Esta bien no son golpes, ni gritos, pero es ausencia, es abandono e indiferencia y no por parte del hombre o la familia que nos acompaña o mejor que no nos acompaña sino de todo un sistema que ha roto nuestras redes, nuestros espacios de contención, de refugio y encuentro, ese tejido donde nos hacemos madres en compañía de otras, donde nos apropiamos de la maternidad bajo el amparo de otras y donde las historias y vivencias de quienes nos han precedido y nos acompañan son un espejo donde mirarnos y encontrarnos.
Claro que es maltrato, que las necesidades sean obviadas, no contempladas o tenidas en cuentas no porque no se pueda, no porque no haya cómo, o porque atente contra el bienestar y/o integridad de nadie, sino para garantizar la supervivencia de un sistema que nos mutila y enajena, para seguir perpetuando la sociedad del miedo, la carencia y el desamparo, eso es maltrato, maltrato social si quieren llamarlo, maltrato que tod*s ejercemos sobre tod*s…. Necesitar y no encontrar “porque si” es maltrato! Un tipo de maltrato que además posiblemente terminará volcándose sobre la criatura y por ende reproduciéndose y recreándose así mismo, seres con carencias y heridas por falta de sostén y amparo, de cuerpo y presencia materna, porque mamá no está, no puede darse toda, no puede entregarse entera, tiene que sostenerse así misma, luchar para no hacerse trocitos en su propia herida, batallar sola con sus propias sombras, acunar su niña interna mientras acuna el que ahora tiene en su regazo.
Somos un mundo hecho a espaldas de la maternidad (y por ende de la humanidad), que no la contempla en toda su dimensión y su importancia, devenimos madres y parece que rompemos todo vínculo de sostén, nos quedamos solas, y se nos exige que rápidamente nos pongamos en marcha. El mundo no se adapta a las necesidades de una madre con su criatura en brazos, los amigos ya no están, porque el ritmo, el pulso de la maternidad no se contempla en esta sociedad del afán, el resultado, la producción y el consumo. Devenimos madres y de golpe quedamos aisladas de la vida y el mundo sigue girando sin tregua ni compañía y no queda otra que saltar del mundo y asumirte sola o subirte como puedas y asumirte reproductora del abandono. El mundo sigue girando y nosotras nos hemos quedamos sin mundo, y no hablo de esa necesidad de tiempo, silencio, paciencia que es natural del puerperio, no solo natural sino indispensable, sino justamente de la falta de compañía para atravesarlo, porque se supone que tienes que seguir andando porque no hay nadie en quien respaldarse, tienes que atender a las visitas y presentarle a la criatura y hacer la compra y bañar al bebe y bañarte tu y vértelas con la lactancia y con las sombras y los miedos, las preguntas y las angustias y con todo lo nuevo en el más absoluto abandono, porque la sociedad (humanidad), insisto se ha construido de espaldas a la maternidad (humanidad), así que quien viene no viene a traerte la tribu sino a obligarte a ponerte a andar al ritmo del mundo, no vaya a ser que se estropee la cadena de consumo…
Cuando hacia teatro entendí que solo los “oprimidos” pueden cambiar la escena, el “opresor” intentará por todos sus medios mantenerla intacta, ya que en ello radica la garantía de su subsistencia; solo aquel que sufre opresión tiene en su poder la clave de la transformación. Así qué está en nuestras manos, mujeres (human*s) maltratadas, cambiar el mundo donde criamos (vivimos), y tejer la tribu. Y que se sepa alto y claro, más allá de ciertas decisiones sobre la crianza ninguna madre, ningún padre deben criar en soledad, la tribu los sostiene!
martes, 12 de julio de 2011
La violencia invisible
Mucho hay escrito sobre la violencia en general, y sobre la violencia física y hacia los niños en particular. No hace falta aclarar, me opongo con todas mis fuerzas a cualquier clase de violencia.
Y también me opongo a la violencia invisible, esa violencia sutil, que está aunque no se vea. La violencia del no respeto, y esto abarca muchos matices: no respetar al ser, tratando a un sujeto como un objeto.
Y eso en los bebés y niños se ve demasiado. Será que son seres tan vulnerables, tan indefensos, tan chiquititos. Y los adultos somos seres tan grandes. Y la relación de asimetría y de poder hacia un extremo es inevitable.
Un "dejalo llorar" que pretende ser inocente, un "no le hagas tanto upa" que parece inofensivo, para empezar. Muchas personas tienen este discurso incorporado culturalmente, y no lo dicen con mala intención, pero no piensan, no toman consciencia de lo que dicen. Tal vez cuando ellos eran bebés, fue lo que aprendieron...
Pero sobre todo siento que tratar a un bebé o a un niño como un objeto es violento. Y tratarlo como un objeto quiero decir no respetarle sus tiempos, presionandolo para que siga los del adulto; no mirar sus intereses, sus talentos, y querer ver los deseos del adulto, no los del niño (tal vez al niño le gusta pintar y el adulto desea que el niño sea futbolista)...
Les hacemos upa y los llevamos con nosotros porque son chiquitos y nos necesitan, no porque sean objetos que podemos controlar y manipular, que con presionar un botoncito se duerman y con otro se despierten según nuestra voluntad; que con presionar otro botoncito tengan ganas de salir porque el adulto tiene que salir; que con presionar otro botoncito se coman toda la comida (y en cinco minutos, y a la hora que "se debe") porque se supone que tiene que hacerlo... justamente el idioma permite que aparezca la palabra clave: "presionar". "Presionar" a otro ser humano es violento, sea adulto, y sobre todo si es un bebé o un niño.
Es cierto lo que dice Laura Gutman, muchas veces los adultos han sufrido ese trato e inconscientemente y como algo "natural" lo llevan a cabo. Por eso lo que todos como adultos y cuidadores de bebés y niños tenemos que tratar de hacer es re-pensar el cuidado hacia los niños, para poder hacerlo de manera más consciente, más conectado con lo natural, al margen de los sufrimientos y dolores que cada uno haya padecido. Por supuesto, no se trata de sepultar e ignorar los sufrimientos y dolores que cada uno haya tenido que pasar, sino sacarlos a la luz y "llenarlos de luz", la única forma de sanarlos es reconociéndolos, y quedarán cicatrices, pero serán sufrimientos y dolores superados.
El tema está en que los bebés y niños no tienen la culpa. Son seres inocentes, ingenuos, vulnerables, podríamos hasta decir "nuevos", son una "tábula rasa" donde quedarán inscriptas todas las experiencias que vivan, y ese será el adulto del mañana... que tendrá un niño a cargo, y que lo tratará como él ha sido tratado.
lunes, 11 de julio de 2011
"El niño es un ser humano" Rosa Jové
Y después de escuchar a Rosa Jové y su postura sobre el proyecto "Dormir sin lágrimas" (personalmente estoy de acuerdo con su postura), a continuación, algunas razones por escrito por qué no hay que aplicar el Método Estivill (de http://naceunamama.com/600/por-que-no-hay-que-aplicar-el-metodo-estivill)
Muchas veces, en alguna reunión social o en alguna conversación entre padres en el parque, surge el tema Estivill. Sigo sorprendiéndome de la naturalidad con la que comentan su eficacia quienes lo han aplicado. Por eso hace tiempo que tengo pendiente escribir este post. Pero antes, hablemos de este señor, Estivill, y lo que propone para hacer dormir a los niños.
No todo el mundo sabe que lo que ha hecho este pediatra es copiarse un método ideado por el estadounidense Ferber, que consiste en aumentar progresivamente el tiempo que se deja llorar al bebé en la cuna por las noches, hasta que deja de llorar del todo (total, nadie va a acudir). De manera que Estivill no ha hecho nada original.
¿Y funciona? Pues sí: los niños acaban durmiendo. Con este argumento, los padres que defienden el método justifican su decisión. Pero, en la crianza (y en la vida), el fin nunca justifica los medios.
Estas son algunas de las razones por las que no hay que aplicar el Estivill:
- Los niños no llegan a dormir como los adultos hasta cumplidos los 6 años. Es decir, hasta esa edad,los despertares nocturnos son normales. No hay nada de malo en un bebé que se despierta por las noches. El problema lo tienes tú, no tu bebé.
- Tú sabes que tu bebé está perfectamente a salvo en su cuna. Pero tu bebé no sabe que está a salvo. Para él, la mayor amenaza es no tenerte cerca. Gracias a este instinto, que está escrito en su código genético desde que existe la especie humana, es que hemos podido sobrevivir. Imagina a un bebé abandonado a su suerte en una pradera prehistórica, presa fácil de cualquier depredador. Sin el instinto de llorar al sentirse en peligro, y así alertar a su madre, sus minutos están contados. Tu bebé, en el siglo XXI, comparte el mismo código genético que ese bebé prehistórico. Para él, la amenaza de estar a oscuras, solo en una cuna, sigue siendo tan real como la del bebé expuesto a ser devorado por las fieras.
- Los bebés no piden lo que no necesitan. No está tratando de manipularte, ni de salirse con la suya: eso lo hacemos los adultos. La necesidad de contacto para un bebé es tan importante y vital como la necesidad de alimento. Pretender que un bebé se quede tranquilito en su cuna sin chistar y que duerma toda la noche es un sinsentido. De acuerdo con Rosa Jové, sólo un 10 o un 15% de los bebés son capaces de dormir 10 o 12 horas de un tirón a la edad de 7 meses.
- Un bebé espera ser atendido cuando llora. Si nadie acude, comprenderá que de nada sirve hacerlo, que él no es importante: que no es amado. Y arrastrará este condicionamiento (y la consecuente falta de autoestima) hasta la vida adulta. Aprenderá que no vale la pena luchar, que la batalla está perdida de antemano. Lamentablemente, son demasiados los adultos hoy en día que ven la vida de esta forma. Y esto es algo trágico.
- Un niño es un ser humano y merece el mismo respeto que un adulto. Esto incluye el respeto a sus propios procesos naturales. ¿Le negarías atención a un adulto que sufre, sólo para que «aprenda»?
- Un niño que siente miedo y cuyo llanto no es atendido, segrega adrenalina y otras sustancias que hacen que en todo su organismo se active un estado de alerta (igual que te ocurre a ti en situaciones de peligro). Llega un momento en que la amígdala, una parte del cerebro emocional, se colapsa. Entonces el organismo empieza a segregar nuevas sustancias (endorfinas, serotonina) para combatir ese estado de alerta, pues no se puede mantener por demasiado tiempo. Es entonces cuando el niño, drogado por su propio organismo, se duerme. ¿Ha aprendido a dormir? No. Se ha autodrogado(Dormir sin Lágrimas, Rosa Jové). En esto es que se basa el Estivill. Cuanto más pequeño es el niño, mayor es el estado de shock al que se le somete.
- Una exposición prolongada a la adrenalina y otras hormonas del estrés trae muchas secuelas negativas, como el daño de células cerebrales y una «desregulación duradera de la bioquímica cerebral» (Jové), con consecuencias como depresión, trastornos del apego, indefensión aprendida, ansiedad, hiperactividad…
- Si no te hubiesen convencido de que el método Estivill es sano, no lo harías. No conozco una sola madre que no haya tenido la más mínima duda de estar haciendo lo correcto al escuchar llorar a su bebé y no acudir. Pon la mano en tu corazón y pregúntate si realmente quieres hacer esto. ¿A que no? ¿A que todo tu cuerpo te está pidiendo que acudas de inmediato y cojas en brazos a tu hijo, y le cantes y arrulles hasta que este dormido? Pues eso es exactamente lo que tienes que hacer, lo que la naturaleza te ha programado para que hagas. ¿Por qué vas a dar más crédito a un médico que le pone su nombre a un método que inventó otro que a tu propio corazón? ¿Quién es quién para decirte que es malo coger a tu hijo y cantarle?
- Existen otras alternativas. Si tu bebé se despierta cada hora y media (como lo hacía el mío), si estás agotada y no puedes más, existen formas respetuosas de ayudar a tu bebé a conciliar el sueño más rápidamente, y a volver a dormirse sin ayuda cuando se despierte por la noche. Te recomiendo el libro Felices Sueños de Elizabeth Pantley, que puedes conseguir en Amazon entrando aquí. A mí me cambió la vida, y sin derramar ni una sola lágrima. Ninguno de los dos.
domingo, 10 de julio de 2011
Mitos y verdades sobre la lactancia materna
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